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REPORTAJE 
La ignorancia y el fanatismo anticristiano en la romana Universidad «La Sapienza» impidieron la visita del Papa Algunos profesores y estudiantes, contrarios a la razón — En contraparte, un «día de afecto por el Papa»
«El 17 de enero el papa Benedicto XVI tenía una importante cita cultural: iba a intervenir en la inauguración del año académico de la Universidad de Roma ‘La Sapienza’. Pero la cita fue cancelada. Un clima de hostilidad y de intolerancia, nacido desde la actitud negativa de algunos profesores y alumnos, llevó a tomar esta sufrida decisión». Así resume el padre Fernando Pascual, colaborador de El Observador, el vergonzoso acontecimiento protagonizado por universitarios que en nada hacen honor al nombre de su institución (Sapienza = Sabiduría). Al cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, en una carta enviada al rector de la universidad, Renato Guarini, le tocó explicar la cancelación de la visita papal: «Dado que un grupo claramente minoritario de profesores y alumnos han acabado con los presupuestos necesarios para una acogida digna y tranquila, se ha considerado oportuno aplazar la visita prevista para quitar todo pretexto a actos que hubieran sido desagradables para todos». Las razones falsas de los quejosos Las protestas de estudiantes, quienes ocuparon la rectoría de la universidad como medida de presión, tuvieron lugar después de que se hiciera pública la carta de 67 profesores en la que pedían al rector que revocara la visita del Papa por ser éste un enemigo de la libertad de investigación, y citaban para «demostrarlo» un discurso pronunciado por Ratzinger en 1990, en esa misma universidad, en el que citaba una frase del filósofo Paul Feyerabend: «En la época de Galileo la Iglesia permaneció mucho más fiel a la razón que el mismo Galileo. El proceso contra Galileo fue razonable y justo». Los profesores, por supuesto, no explicaban en su carta que esa frase no era del cardenal Ratzinger, sino del citado filósofo. En otras palabras, se trata de un caso análogo al de las protestas de musulmanes radicales después de que el Papa citara una frase de Manuel II Paleólogo (1350-1425) en el discurso que pronunció en la universidad de Ratisbona en septiembre de 2006. Las críticas no se hicieron esperar Muchos medios de comunicación calificaron de «extremistas» y de tendencia anarquista al grupo minoritario de profesores y alumnos opositores a la visita papal. El diario de Madrid ABC minimiza la importancia de dicho grupo, pues los 67 profesores representan sólo el 1.4% del personal docente de esa universidad compuesto por 4 mil 767 profesores. El izquierdista Dario Fo tronó «contra todo tipo de censura, pues el derecho a la palabra es sagrado». Ratzinger defendió a Galileo Por su parte, Giorgio Israel, matemático de origen judío que labora en la universidad en cuestión, ha salido en defensa del Papa en un artículo en la primera página de L’Ossservatore Romano, recordando que Joseph Ratzinger, en la conferencia pronunciada en 1990, habló en defensa de Galileo. Y agrega: «Es sorprendente que quienes han escogido como lema la célebre frase atribuida a Voltaire: ‘Lucharé hasta la muerte para que tú puedas decir lo contrario de lo que pienso’, se opongan a que el Papa pronuncie un discurso en la universidad». Domingo del afecto por el Papa Tras Ratisbona, los musulmanes convocaron a un «viernes de ira» contra el Papa. Pero esta vez el cardenal Camillo Ruini invitó a todos los romanos, no sólo a los católicos, a que hicieran justo lo contrario: que manifestaran el domingo 20 de enero en la plaza de San Pedro su afecto a Benedicto XVI. La respuesta a esta iniciativa de amor fue estupenda: unas 200 mil personas reunidas en la plaza de San Pedro conmovieron al pontífice al demostrarle su solidaridad después de que se le impidiera visitar la universidad. El Papa lanzó un llamamiento a que siempre se respeten las opiniones de los demás en una breve pero sincera intervención, que fue interrumpida constantemente por los aplausos y gritos de «¡Viva el Papa!». Familias, estudiantes e incluso dirigentes políticos invadieron la plaza para manifestar su afecto al Papa. Algunas de las pancartas decían: «La verdad nos hace libres». |