|
DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA 
Solía ser un poco despistado. Cierta vez fui a una capilla para visitar a Jesús Sacramentado. Es mi mejor amigo.
Por Claudio de Castro Solía ser un poco despistado. Nací en Colón, una provincia costera en Panamá. Por eso soy colonense. Cierta vez fui a una capilla para visitar a Jesús Sacramentado. Es mi mejor amigo. Ese día noté una gran Biblia abierta en un costado del altar. No sé por qué pensé: «Dios te quiere hablar». Y me acerqué para leer donde marcaba el separador de páginas. Asombrado leí: «Carta a los Colonenses». «Dios santo —pensé—, esto es para mí. Soy colonense». Y leí encantado: «Si han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas de arriba. Que la palabra de Cristo habite en ustedes y esté a sus anchas». Fue una experiencia maravillosa. Dios tiene sus formas simpáticas de hablarnos a cada uno. Pasé la tarde pensando en esto: «buscar las cosas de arriba». Como decía san Alberto Hurtado: «¡Mi vida, pues, un disparo a la eternidad! No apegarme aquí, sino a través de todo mirar a la vida venidera. Que todas las creaturas sean transparentes y me dejen siempre ver a Dios y la eternidad». Al día siguiente desperté con el ánimo de regresar y saber más de esta carta. En la hora de almuerzo salí del trabajo y me dirigí a la capilla. Vi complacido que la Biblia seguía allí, aún abierta. Me acerqué emocionado y leí, esta vez con detenimiento: «Carta a los colosenses». |