JHS
   Miércoles 08 de Febrero 2012   Inicio arrow No. 655 (27 de enero de 2008) arrow Un católico despistado
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín gratuito
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces
¡Ayúdenos!
Franquicia

Feed de El Observador Sucripcion por mail de El Observador Facebook de El Observador Twitter de El Observador

Publicidad

Una novela, un viaje, una aventura...

Soluciones, cerca de ti

Blog de un periodista católico: Jaime Septién

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

Buscando la verdad

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Divulgación de información científica relacionada con la sexualidad

Televisión católica / Iluminando al mundo

Misioneros de Guadalupe

Fuentes RSS
Un católico despistado Imprimir
Escrito por Claudio de Castro   
Domingo 27 de Enero 2008

DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA

Image

Solía ser un poco despistado.  Cierta vez fui a una capilla para visitar a Jesús Sacramentado. Es mi mejor amigo.

Por Claudio de Castro

Solía ser un poco despistado.  Nací en Colón, una provincia costera en Panamá. Por eso soy colonense.

Cierta vez fui a una capilla para visitar a Jesús Sacramentado. Es mi mejor amigo. Ese día noté una gran Biblia abierta en un costado del altar. No sé por qué pensé: «Dios te quiere hablar». Y me acerqué para leer donde marcaba el separador de páginas. Asombrado leí: «Carta a los Colonenses».

«Dios santo —pensé—, esto es para mí. Soy colonense». Y leí encantado: «Si han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas de arriba. Que la palabra de Cristo habite en ustedes y esté a sus anchas».

Fue una experiencia maravillosa. Dios tiene sus formas simpáticas de hablarnos a cada uno. Pasé la tarde pensando en esto: «buscar las cosas de arriba». Como decía san Alberto Hurtado: «¡Mi vida, pues, un disparo a la eternidad! No apegarme aquí, sino a través de todo mirar a la vida venidera. Que todas las creaturas sean transparentes y me dejen siempre ver a Dios y la eternidad».

Al día siguiente desperté con el ánimo de regresar y saber más de esta carta. En la hora de almuerzo salí del trabajo y me dirigí a la capilla. Vi complacido que la Biblia seguía allí, aún abierta.  Me acerqué emocionado y leí, esta vez con detenimiento: «Carta a los colosenses».

<Anterior   Siguiente>

Los artículos firmados son responsabilidad del autor. Las palabras de "El Observador de la Actualidad" y el logo son Marca Registrada. Derechos Reservados: Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2012