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ATISBANDO LIBROS
 «No puede ser bueno aquél que nunca ha amado» Miguel de Cervantes
Por Omar Árcega E. Una de las características de nuestro mundo es la violencia. En efecto, cada día nos sorprende menos enterarnos de adolescentes que empuñan un arma y disparan contra sus compañeros de escuela, los videojuegos son cada día más crueles en sus escenas de sangre y agresividad, las películas nos entretienen con acciones cruentas, en algunas regiones el fanatismo religioso se expresa mediante la inmolación a través de descargas explosivas. En nuestro México, narcotraficantes y policías son maestros de la violencia; los primeros la usan para «ajustar cuentas», los segundos para «obtener» declaraciones y buscar culpables. Todo ello repercute en nuestra vida diaria trastocando la relación con nosotros y nuestros semejantes. En las relaciones interpersonales tendemos a la agresividad, lo cual aumenta la violencia societal, que a su vez repercute en nuestra individualidad; es una espiral maldita que infesta corazones y se alimenta de ellos. Ya lo dice el adagio: la violencia engendra violencia. ¿Cómo escapar de esta dinámica perversa? Una respuesta la ofrece el alemán Anselm Grün, un monje benedictino doctorado en teología, psicología y ciencias empresariales, autor de libros como: Nuestras propias sombras, Una espiritualidad desde abajo, La mitad de la vida como tarea espiritual. Este religioso se propone explorar las causas de la violencia individual, es decir de la agresividad ejercida con nosotros mismos y nuestros prójimos. Como eje de análisis opta por las enseñanzas de los Padres del Desierto. Esos primeros anacoretas cristianos fueron verdaderos maestros del comportamiento humano; entre los silencios exteriores e interiores con los cuales rodearon sus existencias, pudieron descubrir los resortes emocionales que mueven a los hombres; algunos de ellos son herramientas para acercarnos a lo divino, pero mal entendidos pueden llevarnos a vivir verdaderos infiernos. Respecto a la violencia, el autor observa que tiene dos desencadenantes: 1.La dureza hacia nosotros mismos y 2. La falta de amor con uno mismo. En el primer caso influye una educación severa que genera en el niño angustia y desconfianza. Una forma de vencer esto es ser duro al autojuzgarse, «creer que la única forma de superar la confianza para consigo mismo es someterse a unas normas muy precisas». Esto genera un rigorismo que lleva al automaltrato y a la agresividad con los demás. El segundo caso presenta múltiples rostros: la falta de una auténtica humildad, la creencia de que todo esta permitido, una existencia vivida en los excesos, el embriagarse con su propia grandeza, un rigorismo en la vida espiritual, etc. Frente a estas vivencias negativas propone voltear a la sabiduría bíblica y a las vivencias monásticas: no pedirse más de la cuenta, conocer y aceptar las propias debilidades, no esclavizarse a mil reglas y tampoco desobedecerlas todas. Propone como modelo a seguir, al único ser que ha vivido su humanidad en plenitud: Cristo. Esto implica seguir el mandamiento «Amar a los demás como a sí mismo», dándole la misma importancia a las dos partes de este enunciado: Amarse a sí mismo y amar a los demás; pues a menudo olvidamos lo primero, con lo cual mal logramos lo segundo. Esto significa amar nuestros propios fallos, aceptar nuestros errores con misericordia, valorar en su justa medida los dones y vicios. De no lograr esto, generamos violencia hacia nosotros mismos y la válvula de escape será agresividad con nuestros semejantes, con lo cual ponemos nuestro grano de arena para hacer de nuestra sociedad un entorno cada vez más violento. Anselm Grün explica, de forma amena y con lenguaje de nuestros días, los mecanismos de la violencia individual e interpersonal. Propone como herramienta de ayuda la sabiduría bíblica y los escritos monásticos, pues nos enseñan a ser misericordiosos y humanos. Poco podemos hacer contra las grandes dinámicas de la violencia social, pero mucho podemos realizar en nuestros corazones para generar en ellos la misericordia y desterrar la agresividad. Título: Portarse bien con uno mismo Autor: Anselm Grün Editorial: Sígueme Edición: Primera edición Año: 2001 Páginas: 111 |