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PANTALLA CHICA  Existen buenos periodistas en nuestro país, pero cuando no tienen una convicción honesta ni ética profesional para buscar la verdad, escuchan lo que quieren escuchar y dicen lo que quieren decir para sus propios fines de crítica o escándalo.
Por Mayela Fernández de Vera Existen buenos periodistas en nuestro país, pero cuando no tienen una convicción honesta ni ética profesional para buscar la verdad, escuchan lo que quieren escuchar y dicen lo que quieren decir para sus propios fines de crítica o escándalo, como sucede con muchísima frecuencia en las entrevistas que se hacen a miembros de nuestra jerarquía católica: sacerdotes, obispos y cardenales y aun al mismo Papa. De antemano sabemos que este tipo de periodistas que desean ir en contra de cualquier argumento de la Iglesia, va a mostrar como ridícula y oscurantista cualquier respuesta que den a sus preguntas, que tienen solamente un interés comercial o intrínsecamente de oposición a la fe católica. Tendenciosamente muestran una aparente oposición de la Iglesia a la instrucción moderna, sugiriendo, en cambio, que tiene actitudes o ideas retrógradas. Las entrevistas por televisión son editadas y muestran pensamientos entrecortados, mutilando las explicaciones que pueden dar el verdadero sentido a lo que se dice, que sitúan las respuestas en el contexto de la fe y la razón, puesto que en nuestra religión no se disocian, sino que se complementan para la búsqueda de la verdad. Un verdadero periodista debe ser capaz de realizar una profunda investigación respecto al tema de la entrevista, respecto al entrevistado, y tener una apertura real para entender, dentro del contexto al que se le invita, lo que el entrevistado quiere explicar. No resulta profesional quien trata de juguetear, con preguntas que no han sido elaboradas con inteligencia ni buena intención… ¿Qué pueden obtener sino una farsa? Afortunadamente, los fieles católicos confiamos en las autoridades de la Iglesia y nos resulta evidente, el juego torpe que algunos seudoperiodistas tratan de jugar, a expensas de su ignorancia y de la de muchos televidentes. |