JHS
   Martes 07 de Febrero 2012   Inicio arrow No. 654 (20 de enero de 2008) arrow La presencia de Dios
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín gratuito
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces
¡Ayúdenos!
Franquicia

Feed de El Observador Sucripcion por mail de El Observador Facebook de El Observador Twitter de El Observador

Publicidad

Una novela, un viaje, una aventura...

Soluciones, cerca de ti

Blog de un periodista católico: Jaime Septién

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

Buscando la verdad

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Divulgación de información científica relacionada con la sexualidad

Televisión católica / Iluminando al mundo

Misioneros de Guadalupe

Fuentes RSS
La presencia de Dios Imprimir
Escrito por Claudio de Castro   
Domingo 20 de Enero 2008

DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA

Image

La verdad, debo reconocerlo: he perdido muchos años de mi vida en una búsqueda que, al final, me llevó al punto de partida: Dios.

Por Claudio de Castro / Panamá

La verdad, debo reconocerlo: he perdido muchos años de mi vida en una búsqueda que, al final, me llevó al punto de partida: Dios.

Siempre estuvo allí. A mi lado. Al alcance de la mano. Siempre me consoló y me animó, como un padre bueno y una madre llena de ternura.

Dios ha estado presente en mi vida y la tuya.  «¿Cómo es posible —le dije— que Te busqué y estabas siempre conmigo? No supe reconocerte, Señor. A pesar de tantas señales y gracias. Eres tan bueno con nosotros. Con todos».

Hay una frase del papa Benedicto XVI que me encanta: «Quien vive en las manos de Dios, siempre cae en las manos de Dios». Ése es el secreto de los santos. Vivir en la presencia de Dios. Por eso se abandonaron en los brazos del Padre. Fueron pobres y nada les faltó.

Me pregunto qué circunstancia te impide dar el salto, empezar a confiar en Dios, dejarlo actuar en tu vida, acercarte arrepentido y pedirle perdón.

A veces me da por pensar en san Francisco de Asís corriendo por los bosques, gritando con lágrimas en los ojos: «El Amor no es amado, el Amor no es amado».

Cuánto amor ha tenido Dios con nosotros. Y de qué forma le pagamos.

Creo que es hora de ser agradecidos con Dios. Mostrarle nuestro amor de hijos. Y procurar ser santos, para tenerle contento.

Señor, ¿quién puede residir en tu templo, hospedarse y habitar en tu monte santo? El que procede honradamente, y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia. El que no hace mal al prójimo ni habla mal de él....» (Salmo 15)

Querido Dios: danos una chispa de tu amor, para amarte más cada día. Que tú seas el centro de nuestra vida.

www.edicionesanab.trimilenio.net

<Anterior   Siguiente>

Los artículos firmados son responsabilidad del autor. Las palabras de "El Observador de la Actualidad" y el logo son Marca Registrada. Derechos Reservados: Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2012