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ESTUDIO 
GUÍA PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO DE APARECIDA (3 de 18) ...colaborar con Él en la construcción de su Reino...
Por el Padre Umberto M. Marsich, s.x. 1. Los grandes ejes para interpretar el documento I. EL DISCIPULADO. Todos estamos llamados a encontrarnos personalmente con Cristo y a seguirlo primero como discípulos suyos y, después, como apóstoles. En efecto, se comienza a ser cristianos no por una decisión ética o una gran idea, sino por este encuentro con la persona de Cristo, centro de nuestras vidas (cap. 4, 5 y 6). El discipulado, luego, se vivirá en comunidad, puesto que es esencialmente comunitario. Para ello, desde luego, habrá que FORMARSE, a la luz del encuentro personal con Jesucristo, con espiritualidad e instrucción. II. Aparecida quiere que los verdaderos misioneros que cambien el mundo y evangelicen sean discípulos auténticos de Jesucristo y, por lo tanto, con espiritualidad Trinitaria, centrada en Cristo, y dotados de sólida formación. III. LA MISIONARIEDAD. Todos los discípulos son verdaderamente tales si son misioneros, llamados para la MISION. Esta consiste en transmitir a los demás su misma experiencia del Cristo y en construir su Reino de vida. Discipulado y misión son dos caras de una misma medalla. En efecto, toda la Iglesia es sujeto de la misión y ésta debería ser una actividad ordinaria y normal también para las comunidades cristianas pequeñas, los grupos, parroquias y diócesis. Todo esto, en vista de un estado de Gran Misión Continental permanente, que tiene como fin el de llegar a todos los hermanos latinoamericanos. El problema, más bien, será ver cómo hacer misión hoy; qué método utilizar, para llegar a todos los no cristianos o que han dejado de serlo. La respuesta, hoy, mira hacia tres formas de misionar: 1. El testimonio de una vida realmente comprometida con los pobres, la justicia y la promoción humana. 2. La propuesta explícita, libre y respetuosa, del Evangelio de Jesucristo. 3. El diálogo interreligioso, sin un afán proselitista. III. EL REINO DE VIDA. El seguimiento de Cristo nos hace discípulos misioneros de Jesús para colaborar con Él en la construcción de su Reino y para que todos tengan Vida Plena. Es el Reino de la Vida, de la justicia, de la paz y del amor, que tenemos que construir. El contenido fundamental de esta misión es, precisamente, la oferta de vida plena para todos, en todas sus dimensiones materiales, sociales y espirituales. La vida plena, en efecto, incluye condiciones de justicia, equidad, paz y desarrollo integral para todo el hombre y todos los hombres (PP. 14). La vida nueva de Jesucristo abarca al ser humano entero y quiere desarrollar, en plenitud, su existencia humana, sexualidad inclusa. IV. LOS DESTINATARIOS. Los destinatarios de la misión son nuestros pueblos con su cultura (cultura es todo lo que los caracteriza), sus dinamismos sociales, sus economías y sus políticas. Todo debe impregnarse de Evangelio y los discípulos misioneros somos los instrumentos que el Señor llama para esta iluminación y obra. Conclusión Dentro del documento se indican algunas tareas, exhortaciones y propuestas pastorales que, por ser más frecuentes, se imponen con cierta urgencia. Estas son: ·Concretar la animación bíblica de toda pastoral y reforzar el estudio de la Palabra de Dios. ·Llevar a su plenitud la vida del pueblo en la participación de la Eucaristía dominical. ·Renovar todas las estructuras eclesiales para que sean esencialmente misioneras, o sea orientadas concretamente a llegar a los alejados. ·Reafirmar la opción preferencial por los pobres y excluidos, dedicándoles tiempo, amistad, comprensión y ayuda. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos debería hacer amigos de los pobres y solidarios con su destino. ·Crecer en un estilo evangélico de cercanía cordial al pueblo para comunicar más vida, a la manera de Jesús, buen pastor. ·Estimular el compromiso de todos los laicos para que estén presentes, con coherencia y honestidad, en la vida pública. · Defender firmemente los valores innegociables de la vida, el matrimonio y la familia; exigir el respeto de las libertades fundamentales del hombre, como lo es la religiosa, de educación y de conciencia. Por cierto que no hay nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la nueva estructura de la Evangelización que se elabora en Aparecida puede seguramente animarnos en nuestro discipulado y llenarnos de siempre nuevo entusiasmo apostólico y misionero. |