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Escrito por María Velázquez Dorantes   
Domingo 20 de Enero 2008

MIRADA JOVEN

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¿Cuántas veces esos inventos que nos rodean enajenan al individuo y lo aíslan de la familia, de los padres, de ellos mismos?

Por María Velázquez Dorantes

Hace tiempo una joven relataba su experiencia cuando un apagón de luz por la tarde la tomó de sorpresa: no había televisión, no había música, no había computadora, no tenía un medio electrónico que la llevará a un mundo exterior para entretenerse o para sentirse comunicada. El hecho era indiscutible: no habría luz por toda la tarde y quizás la noche.

La sensación de estar en casa sin ningún aparato electrónico la llevo al cuarto de su mamá, quien se encontraba sentada frente a la luz de una vela que abría una nueva atmósfera en la casa. La madre comentó a la hija: «cuando se va la luz se abren nuevos mundos, se abre paso la imaginación y es entonces cuando se empiezan a construir historias de fantasmas y hechos no reales». El dialogo que en ese momento comenzaba atrapó a la hija, quien percibía en su mamá muchos años  de vida y experiencia, décadas en las que no había luz, no existía un televisor que robara el tiempo para la conversación con los hijos; escasamente había bombillas de petróleo que al caer la tarde iluminaban las casas antiguas.

En la conversación resurgieron los recuerdos. Trajeron a colación aquellos años en los que la madre tenía la edad de la hija;  ya se encontraba casada, era madre de cuatro niños antes de ella, tenía un esposo que trabajaba, y en las tardes, cuando la luz se iba, se reunía con sus hijos a contar esas historias de tenebrosidad que no tenían nada que ver con las nuevas leyendas urbanas de ahora; les hacía tortitas de frijoles y los acariciaba alrededor de sus pies.

Habían pasado muchos años para que un nuevo apagón de luz se diera y pudiese contarle las experiencias de vida a su hija pequeña,  y el suceso más sorprendente para que sucediera esto es que no había luz, lo cual arroja una gran interrogante: ¿cuánto tiempo de diálogo nos ha robado la electricidad y sus aparatos actualmente?

Muchas sociedades con o sin luz presentan ausencia de diálogo porque ya se inventaron las baterías; entonces hay quienes, en un apagón, colocan su laptop y continúan «comunicándose» con el mundo exterior. Otros tienen el ipod y prefieren contemplar las sombras del techo. Algunos más se concentran en sus video-juegos y hay  unos que  prefieren dormir.

La electricidad ha sido un gran invento. Los aparatos electrónicos también. No obstante, la conciencia se ve ante una encrucijada: ¿cuántas veces esos inventos que nos rodean enajenan al individuo y lo aíslan de la familia, de los padres, de ellos mismos? Y es que viene siempre al caso recordar que no es tal invento o la tecnología quien manipula al hombre, sino al revés. Ojalá se den más apagones de luz con el objetivo de reunir más familias alrededor de otro gran invento: el fuego.


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