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Escrito por Justo López Melús
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Domingo 13 de Enero 2008 |
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PINCELADAS 
La Palabra de Dios rechaza la tibieza, pero en la convivencia humana hay que tener en cuenta la ley del equilibrio.
Por el padre Justo López Melús Un padre explicaba a su hija, con una parábola, las distintas maneras de reaccionar ante las diversas circunstancias de la vida. Supongamos una olla de agua hirviendo... La zanahoria es una planta dura, pero si la echamos al agua hirviendo se reblandece y hasta puede deshacerse. El huevo es suave y blando, pero si lo echamos en la olla hirviendo se endurece. ¿Y qué pasa si echamos granos de café? Desaparecen, pero dejan el agua con un aroma maravilloso. La Palabra de Dios rechaza la tibieza, pero en la convivencia humana hay que tener en cuenta la ley del equilibrio. -No seas demasiado dura en tus planes, recomendaba el buen padre a su hija, pues recibirás tales coscorrones y moraduras que hay el peligro de que te conviertas en un merengue. No seas demasiado blanda, que querrán aprovecharse de ti, y esto puede convertirte en un duro diamante. Sé firme en las esencias y suave en los modos. Deja detrás de ti un aroma agradable. |