JHS
   Jueves 02 de Septiembre 2010   Inicio arrow No. 652 (6 de enero de 2008) arrow ¿Sufrir o ser feliz?
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín gratuito
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces
¡Ayúdenos!
Una franquicia diferente

Mausoleum - Diseño, fabricación e instalación de nichos y osarios

Síguenos en Facebook

Síguenos en Twitter

Síganos en Issuu, vea y lea la edición impresa completa

Blog de un periodista católico: Jaime Septién

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

El mundo visto desde Roma

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Iluminando al mundo

Misioneros de Guadalupe

El lugar de encuentro de los católicos en la red

Fuentes RSS
¿Sufrir o ser feliz? Imprimir
Escrito por Adolfo Güémez, L.C. / Buenas Noticias   
Domingo 06 de Enero 2008

BUENAS NOTICIAS

Image

El sufrimiento es un misterio que muy pocos comprenden. Pero aquellos que lo logran, llegan a ser verdaderamente felices.

Por Adolfo Güémez, L.C. / Buenas Noticias

A Francisca Valdivieso, mejor conocida como «Kika», la vi por primera vez hace exactamente un año. Ella vive en Santiago de Chile, con su esposo y sus seis hijos. Desde hace tres años padece la Enfermedad de Crohn.

Hoy quisiera compartir con ustedes las letras que hace poco envió a sus amigos, y en las cuales relata la experiencia que esta enfermedad ha traído para su vida: tres años de un lento calvario, unidos también a un dulce tabor.

«Queridos amigos:

«Hace un par de días, Chila me comentaba que admiraba mi capacidad de sobrellevar esta enfermedad.

«Yo lo he pensado mucho y he llegado a la conclusión de que los he engañado a todos.

«Primero que todo, lo he pasado pésimo estos tres años; mi capacidad de aguantar el dolor físico es cada día menos, y a pesar de estar tomando por primera vez por iniciativa propia antidepresivos, estoy buenaza para llorar.

«No soy para nada un ejemplo de nada, me he aferrado con dientes y uñas a la vida cotidiana, a poder estar decente cuando estoy con los niños, a no dejar de ser una ferviente esposa, a que haya pan a la hora del té, aunque lleve una semana sin poder levantarme de la cama, a mi querido cajón de la oficina que ya generosamente y con muchísimo sacrificio le cedí a Javiera. Y eso se llama ‘supervivencia’.

«Debo reconocerles que cada vez que voy a la clínica tiemblo de terror de que pase algo nuevo, y ya no resisto un pinchazo, una sonda o un examen más, no importa si me duela o no, ¡simplemente no quiero!

«¡Qué horror!, pensarán ustedes... y fíjense que no es así. Paradójicamente a lo que puedan pensar: ¡Yo soy feliz!

«Primero, porque tengo a Dios, que me ha trapeado como ha querido, que me ha podado hasta doler, que aún no me explica el porqué de todo esto, pero que me derrite cuando voy a pedirle explicaciones y Él esta ahí clavado en la Cruz, sin poder siquiera mirarme porque su cabeza cuelga sin fuerzas a medio morir. ¿Cómo no lo voy a amar, si Él está peor que yo, si Él acepto vivir Getsemaní y comprende mi Getsemaní de cada día; si cuando me siento en silencio a acompañarlo, es tan generoso que permite que me vuele pensando en miles de cosas, sin olvidarme de que estoy ahí por Él, y lo más importante, que Él está ahí por mí...? ¡Cómo no voy a ser feliz!

«Luego la Virgen María, mi verdadera madre, la que es fuerte, es firme, la que siendo ella una Reina, me pide ayuda para fabricarle rosarios, a mí, que no soy nada, que ni siquiera puedo ver la aguja para poder enhebrar el hilo, y sin embargo me permite tejer esas cuentas con tanto amor. Ella me lo pide, y yo también le pido tantas cosas...

«Mi familia, mis hijos, pobrecitos ellos, han vivido tantas angustias, tantas incertidumbres. Cuánto sufren cada vez que no estoy, cómo se las han arreglado. Y, nuevamente, el milagro... ¡¡¡esta es una casa llena de alegría, somos felices!!!

«Ustedes, mis amigos, que me quieren, que me acompañan, que rezan por mí, no se imaginan cómo los necesito, y no se imaginan lo importante que es para mí que ustedes me necesiten; me encanta ser la mamá del grupo, llevarles alegría, servirlos...

«Y ahí está la clave; creo que Dios me ha puesto en esta tierra para servir, pues servir es lo que me hace más feliz; mi vida no tendría sentido si no lo pudiera servir a Él, si no los pudiera servir a ustedes, hay tanto que hacer...

«Finalmente, y lo dejo para el final porque es muy importante, las vocaciones. Dios me ha ayudado a entender la generosidad de las almas que le sirven única y exclusivamente. Estoy convencida de que así como la oración de muchos que rezan por mí me ha mantenido a flote, tenemos que rezar mucho por las vocaciones, entenderlas, acompañarlas, amarlas... ¡Sólo así tendremos santos sacerdotes!

«Les pido que sigan rezando por mí, que me acompañen física y espiritualmente, porque los necesito tanto como necesito a Dios, porque quiero seguir siendo feliz y, sobre todo, quiero seguir haciendo felices a los demás.

«Que Dios los bendiga; un fuerte abrazo,

«Kika Valdivieso»

Sufrir y ser feliz no están reñidos. Todo depende de ti...

<Anterior   Siguiente>

Pancarta
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. Las palabras de "El Observador de la Actualidad" y el logo son Marca Registrada. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2010