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Se celebra este domingo la Jornada Nacional del Migrante en las diócesis de México
Gilberto Hernández García
Este 2 de septiembre se está celebrando en las distintas diócesis de México la Jornada Nacional del Migrante, promovida por la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana, concretamente el Área Pastoral de Migrantes. El tema central de esta ocasión se pone en sintonía con el que el Papa Benedicto XVI ha sugerido para la 98ª Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado: Migraciones y Nueva Evangelización.
La celebración de esta Jornada Nacional, además que ofrecer información sobre la situación actual de las personas migrantes, busca concientizar sobre la importancia de las migraciones en la transmisión de la fe.
Retos y oportunidades
Este año, en su mensaje por la Jornada Mundial de las Migraciones, el Papa Benedicto XVI ha urgido a no perder de vista que «el momento actual llama a la Iglesia a emprender una nueva evangelización también en el vasto y complejo fenómeno de la movilidad humana, intensificando la acción misionera, tanto en las regiones de primer anuncio como en los países de tradición cristiana».
Su Santidad el Papa, en su mensaje, hace notar lo que ha venido diciendo acerca del mundo contemporáneo y sus tendencias: que «está marcado por intentos de borrar a Dios y la enseñanza de la Iglesia del horizonte de la vida, mientras crece la duda, el escepticismo y la indiferencia, que querrían eliminar incluso toda visibilidad social y simbólica de la fe cristiana».
El Papa alerta, en este contexto, que muchos inmigrantes que han conocido a Cristo y lo han acogido son inducidos con frecuencia a no considerarlo importante en su propia vida, a perder el sentido de la fe, a no reconocerse como parte de la Iglesia, llevando una vida que a menudo ya no está impregnada de Cristo y de su Evangelio.
Por eso señala que «la Iglesia afronta el desafío de ayudar a los inmigrantes a mantener firme su fe, aun cuando falte el apoyo cultural que existía en el país de origen, buscando también nuevas estrategias pastorales, así como métodos y lenguajes para una acogida siempre viva de la Palabra de Dios».
Sin embargo, reconoce el Papa que el actual fenómeno migratorio es también una oportunidad providencial para el anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo: «Hombres y mujeres provenientes de diversas regiones de la tierra, que aún no han encontrado a Jesucristo o lo conocen solamente de modo parcial, piden ser acogidos en países de antigua tradición cristiana».
Y anima a los agentes de pastoral que acompañan el itinerario de estos hermanos migrantes a buscar modalidades adecuadas para ellos, a fin de que puedan encontrar y conocer a Jesucristo y experimentar el don inestimable de la salvación, fuente de vida abundante para todos; a este respecto, señala el Papa, «los propios inmigrantes tienen un valioso papel, puesto que pueden convertirse a su vez en anunciadores de la Palabra de Dios y testigos de Jesús resucitado, esperanza del mundo».
Iglesia apoya a migrantes
A lo largo y ancho del país, la Iglesia católica ha impulsado la creación de varios albergues para atender a las personas que deciden emprender el peli-groso camino hacia los Estados Unidos. El que más reflectores mediáticos ha recibido es el creado por el padre Alejandro Solalinde en el estado de Oaxaca. Pero no podemos olvidar los esfuerzos que se realizan en diversas diócesis para dar atención a los hermanos migrantes, personas en situación de vulnerabilidad, pues estando en un país extranjero tienen que enfrentar a bandas criminales, policías corruptos y muchas veces la incomprensión de los ciudadanos.
El albergue «Jesús del Buen Pastor», en Chiapas; la ahora reubicada Casa del Migrante San Juan Diego, en Tultitlán, Estado de México; la casa del Migrante en Tenosique (Tabasco); un refugio para pasar la noche, fundado hace unos meses en la Ciudad de Querétaro; las casas de migrantes administradas por los padres escalabrianos a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, son algunos de los muchos esfuerzos que religiosos y laicos rea-lizan en México a favor de esta población.
La orden de San Carlos Borromeo(escalabrianos) también realiza una labor educacional y de formación de conciencia sobre el problema de la inmigración; forman cons- tantemente a voluntarios para que ellos muestren el rostro amoroso de la Iglesia. |