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LOS VALORES DE MÉXICO 
Eso es lo que celebramos en Navidad; el mayor regalo que nuestro Padre Dios le ha dado la humanidad. Y celebramos también, no siempre de un modo claro, el que Jesús regresará y estará entre nosotros.
Por Antonio Maza Pereda Hace más de 2000 años el pueblo elegido por Dios estaba a la espera. Sus profetas habían anunciado que Dios mandaría a un redentor, el ungido, el Mesías. Las profecías, obscuras como es de esperarse, alimentaban su esperanza. Y hace 2000 años Dios cumplió su palabra: el Padre nos mandó a su Hijo amado, a Jesús el hijo de Dios vivo. Eso es lo que celebramos en Navidad; el mayor regalo que nuestro Padre Dios le ha dado la humanidad. Y celebramos también, no siempre de un modo claro, el que Jesús regresará y estará entre nosotros. Somos un pueblo a la espera, y no sólo de una celebración anual, una de las más queridas de las celebraciones cristianas; junto con esa celebración estamos esperando la segunda venida de Cristo Jesús. Y no sólo nosotros; toda la creación, como nos dice san Pablo, está a la espera de este regreso. En Navidad celebramos que Jesús llegó al mundo como un niño débil y pobre. Su segunda venida, sin embargo, será muy diversa. Él vendrá sobre las nubes del cielo, con gran poder y majestad, para derrotar definitivamente al mal. Sí, hermanos católicos, Jesús vendrá de nuevo no sólo en nuestra celebración y en nuestro recuerdo; vendrá de nuevo con su cuerpo y su alma, su sangre y su divinidad. Y lo veremos todos con estos ojos; sentiremos directamente su presencia renovadora, sentiremos como todos nuestros males y nuestras heridas sanarán para siempre y que la creación entera será renovada. Amigas y amigos, hay que esperar con alegría esta segunda venida de Jesús al mundo; hay que alegrarnos por su Navidad y esperar con alegría esta segunda venida del Señor. Dios nuestro Padre nos ha amado sin medida; no nos ha negado absolutamente nada, ni siquiera a su propio Hijo. ¡Cuánto bien nos llegará de esta celebración de la Navidad y, sobre todo, de la segunda venida de su Hijo! Contemos estas razones de estar felices a nuestros hijos, a nuestras familias, a nuestros hermanos en la fe y a todos los seres humanos. ¡Es Cristo que viene! ¡Nuestro rey y nuestro hermano, nuestro salvador y redentor regresará, no sabemos cuando, pero lo sabemos con absoluta seguridad! ¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad! |