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No se pretende suspender las actividades y campamentos como
se hizo en el Estado de México, pues, en palabras de su coordinador,
«las actividades no son un hobbie sino una labor social que beneficia a
la sociedad y a los jóvenes que participan en ellas».
Por Ita Szmania Hace unas semanas, José Arturo Villareal, coordinador nacional del Movimiento de Juventudes Cristianas, sostuvo una reunión con miembros y ex miembros de dicho movimiento en Querétaro para informar del panorama que se vive tras el desafortunado suceso en el que varias jóvenes fueron víctimas de la violencia. Explicó cómo se desarrollaran las actividades de ahora en adelante. Aseguró que las víctimas tuvieron todo tipo de asistencia: médica, legal y psicológica por parte de gente comprometida con el movimiento, ex miembros en su mayoría, ya que «el MJC, antes que nada, es una familia». Además, se tuvo una junta con el gobierno del Estado de México donde se le pidió que brindara seguridad y se le proporcionó al Movimiento una lista de lugares sin riesgo donde pueden realizar sus campamentos. No se pretende suspender las actividades y campamentos como se hizo en el Estado de México, pues, en palabras de su coordinador, «las actividades no son un hobbie sino una labor social que beneficia a la sociedad y a los jóvenes que participan en ellas». La pauta a seguir es redoblar esfuerzos en la organización y en la unión del Movimiento. Se pidió a los miembros de la región de Querétaro no escatimar en seguridad a la hora de organizar los campamentos pues lamentablemente la sociedad mexicana ha ido cambiando en los 50 años que lleva el MJC en cuestión de seguridad y se debe adaptar la forma de trabajo. Por último, se pidió fortalecer la relación con los ex miembros, padres de familia, párrocos y asesores que trabajan en conjunto con el Movimiento, para prevenir algún otro suceso.
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