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Escrito por Tomás de Híjar Ornelas, Pbro.   
Domingo 29 de Julio 2012

TRIPAS DE FRAILE

Image Como el náufrago arroja a las aguas del mar un mensaje de auxilio metido en una botella esperando que algún lector lo tome en cuenta, lanzo esta denuncia en contra del periodismo escandaloso.

Tomás de Híjar Ornelas, Pbro.

El periodismo escandaloso es un perverso hijastro de la cultura de la libertad.
Mario Vargas Llosa

Como el náufrago arroja a las aguas del mar un mensaje de auxilio metido en una botella esperando que algún lector lo tome en cuenta, lanzo esta denuncia en contra del periodismo escandaloso.

Estoy harto, como muchos de ustedes, de esquivar cotidianamente las barrabasadas que, a manera de escupitajos u otras excrecencias viles, publican en los medios impresos o electrónicos en torno a frivolidades tales como el pronunciado escote de fulana, los requiebros de zutana o las zarandajas de perengano.

Y como no caer en el consumo de tales frituras cuesta más cada día, conviene, por salud mental, recordar que la ingesta de tales baratijas nos hace cómplices del mercantilismo predador y responsables del envilecimiento personal.

Anhelando, pues, sumarme a la lista de los indignados, emito mi extrañeza ante la falta absoluta de un código del elemental respeto a la dignidad humana, que ha convertido la libertad de expresión en libertinaje, propiciando que las noticias sustentadas en el chisme, el cotilleo y los rumores tengan carta de ciudadanía en la república de las letras.

Muchos reconocemos que invadir la vida privada de los demás es una bajeza; en cambio, los mercenarios de la prensa amarillista, en sus diversos soportes, buscando jugosos dividendos, se han dado a la tarea, con ingenio digno de mejor causa, de ofrecer nuevos y vistosos formatos para alentar al curios malsano que todos llevamos dentro a husmear en el bote de la basura del prójimo, expuesto al escarnio por el ejército de los cazadores de obscenidades, sean o no paparazzo de oficio.

El mal no es menor si consideramos que los especímenes de tal ralea ya no se limitan a comentar las ridículas peripecias de mujerzuelas y tipejos de esos que procuran negociar con su honra y pudor a fin de colocarse al menos unos pocos segundos en el ojo del huracán de los medios sociales. Ahora los profesionistas del morbo se empeñan en implementar formas muy agresivas para violentar la intimidad de los demás, su vida privada, para darle pasto a una audiencia de adictos a tales viandas, que me figuro tan vacíos o más que los promotores de la industria del escándalo, los cuales al menos calculan su expectativas en metálico, pero sus clientes, creo, se reducen a engullir estas porquerías que de la cabeza les bajan al corazón y allí les provocan empacho.

Acerca del tema, Jesús de Nazaret tuvo buen cuidado de advertirnos que «La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad!».

Cito de nuevo a Vargas Llosa. La frase de un discurso que echó hace poco en la Universidad Católica de Montevideo resume lo dicho hasta aquí: «La frivolidad, la frenética busca del escándalo, la chismografía barata que se encarniza con los políticos, ha tenido como consecuencia en muchas democracias que lo que mejor conozca de ellos el gran público sea lo peor que puedan exhibir.»

Para no quedarnos tan sólo con un mal sabor de boca, hagamos el propósito de mantenernos en guardia contra la prensa escandalosa en cualquiera de sus soportes: impreso, virtual o auditivo y cultivemos con buena simiente las parcelas feraces de tantos adolescente y jóvenes que hoy son presa fácil de las trampas del escándalo.

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