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Se cumplen 17 años de servicio a la Iglesia, El Observador celebra aniversario
Por Omar Arcega Era 1994, un año de convulsión política en México: la aparición del EZLN, los asesinatos de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial y el líder prísita de los diputados José Francisco Ruiz Massieu cimbraban a la opinión pública. Por esas fechas los obispos del Bajío: Monseñor Arturo Antonio Szymanski arzobispo de San Luis Potosí, Monseñor Jesús Humberto Velázquez Garay obispo de Celaya , Monseñor Rafael García Gonzalez obispo de León y Monseñor Mario de Gasperín obispo de Querétaro se reunían para coordinar los esfuerzos pastorales. En algunas de sus charlas se gestaba una inquietud: que la región tuviera un periódico católico. ROMPIENDO PARADIGMAS Por otro lado, la idea de fundar un periódico católico, hacía años revoloteaba por la cabeza de un entonces treintañero periodista y católico comprometido: Jaime Septién Crespo . Los obispos conocedores de sus inquietudes decidieron proponerle la idea, él la aceptó con gusto, el periódico debía reunir tres características: ser autofinanciable, de bajo costo y llegar a la mayor cantidad de gente posible; para lograr estos objetivos se realizó una investigación de mercado, se revisaron precios de papel, se contacto a los primeros colaboradores. Entonces surgieron dos escollos: 1. Se necesitaba el dinero suficiente para resistir las pérdidas de al menos el primer mes, y 2. Algunos sacerdotes veían con recelo un periódico de esta naturaleza, la principal objeción aducida era que el medio de comunicación estaría dirigido por laicos, en otras palabras, gente sin avanzados conocimientos teológicos, unos no profesionales de la religiosidad ¿serían capaces de trasmitir y defender las verdades del depósito de la fe?. Contra la segunda reticencia los obispos tenían claro que esta época eran el tiempo de los laicos, la disminución en las vocaciones sacerdotales y religiosas exigía que los hombres y mujeres de fe tomaran nuevas posiciones, el Concilio Vaticano II es claro al respecto «Cristo realiza su función profética no sólo a través de la jerarquía […] sino también por medio de los laicos. Él los hace sus testigos y les da el sentido de la fe y la gracia de la palabra» (LG, 35).Contra la primera objeción (la monetaria) cada una de las cuatro diócesis apoyo con $10,000 pesos, a este capital se sumaron algunas donaciones. Finalmente, el 16 de julio de 1995 con una tirada de 5000 ejemplares vio la luz el primer número de “El Observador”. A LA DISTANCIA Los inicios nunca son fáciles, pero poco a poco se fueron ganando lectores, de las 8 páginas con que salió el número pasamos a 12, luego a 16, se llegó a tener 20 páginas y actualmente nos manejamos en 16. El número de colaboradores también creció, por estas páginas han paado algo más de 50 plumas. Bruno Ferrari, actual secretario de economía, los filósofos Carlos Díaz y Rodrigo Guerra, el exdiputado Javier Algara, el poeta Javier Sicilia, Monseñor Joaquín Antonio Peñaloza, Miguel Angel Granados Chapa, Ignacio Loyola, Francisco Garrido, Carlos Catillo Peraza, Carlos Abascal, Jesús Colina, Monseñor José Gómez, Jorge Traslosheros, Francisco Porras, Don Samuel Ruíz, Alejandro Soriano, Don Justo López Melus, Alex Rosales, Sebastián Menedez, Claudio Catro, Jaime Antunes, José Manuel Otalourruchi entre otros son algunos de los que nos han honrado con sus escritos. Sabedores de que la creación de una cultura cristiana implica algo más que la elaboración de un periódico, El Observador incursionó en el campo editorial, lamentablemente la situación económica nos hizo abandonar esta tarea, pero se lograron publicar 15 libros divididos en 3 colecciones. Actualmente llegamos a 5 estados de la república mexicana y se tienen suscripciones internacionales. Nuestra página web recibe un poco más de 10,000 visitas semanales. EL RETO Gracias a los lectores por estos 17 años, hemos contribuido a crear una cultura cristiana, ha poner en la discusión pública el punto de vista católico, por supuesto hemos pasado por períodos de crisis, pero con la ayuda de Dios y de hombres y mujeres de fe, hemos salido adelante. |