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Amarás a Dios sobre todas las cosas |
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Escrito por P. Modesto Lule msp
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Domingo 08 de Julio 2012 |
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PRIMER MANDAMIENTO
En el interior pude comprobar que efectivamente tenía muchas imágenes de santos e incluso de la «santa» muerte
Por P. Modesto Lule msp/Facebook: ModestoLuleZ Tome la Biblia y caminé por las calles empedradas de aquel pueblo pintoresco que me recibía con los brazos abiertos. Hacía algunas horas había platicado con el sacerdote encargado de aquella comunidad para comentarle de nuestra misión y del modo que intentábamos evangelizar en aquel momento. Toqué a la primera puerta de una casa encomendándome a Dios para que las palabras que fuera a pronunciar fueran de sabiduría. La persona abrió la puerta y me miró de arriba abajo. Le comenté que era misionero y que pasaba casa por casa para compartir un poco de la palabra de Dios. Seguí con la siguiente puerta y al tocar se escuchó a un niño que preguntaba que quién era y qué quería. Le dije que era misionero y que venía de parte del padre de la Iglesia para compartir unos minutos la palabra de Dios. Espera un momento, dijo el niño, y después de unos minutos regresó; con toda la naturalidad que lo caracteriza, me dijo: que dice mi mamá que no está, que venga otro momento. Yo sentí ganas de reír pues la situación la había escuchado en un chiste pero ese día se hizo realidad. Me contuve y seguí caminando. Ante tales casos solamente me consolaba orar por ellas y pedir ánimos para seguir tocando puertas. Muchas otras personas sí me concedieron el tiempo para poder escucharme y otras más me compartieron sus problemas familiares. Oramos juntos y les invite a acercarse a la Misa y a los sacramentos para recibir fortaleza y seguir en la batalla ante tales embates. Recuerdo que una persona en otra casa me invitó a pasar y me dijo que no iba a Misa porque tenía a la Virgen y muchas otras imágenes de santos. No hace falta ir a la iglesia para rezar, Dios está en todas partes, me dijo. En el interior pude comprobar que efectivamente tenía muchas imágenes de santos e incluso de la «santa» muerte. Intenté corregirla en su visión sobre la religión pero no quiso escucharme. Desgraciadamente, la superstición conduce a la idolatría y a distintas formas de adivinación y de magia; por lo mismo debemos tener mucho cuidado. El primer mandamiento de la ley de Dios nos habla de amarlo sobre todas las cosas. Hoy me han preguntado que si tales mandamientos tienen vigencia y actualidad. Con total seguridad les digo que sí. No podemos desmentir que a Dios lo hemos puesto en nuestra vida en un plano secundario. Ya no existe ese compromiso de buscarlo y de llevar a cabo lo que Él nos pide. El relativismo o los pensamientos superficiales han venido a minar la credibilidad de dichos mandamientos. Quizá en parte suceda lo que ha comentado el Papa Benedicto XVI recientemente con lo que él llama: analfabetismo religioso. Lo cierto es que muchos ya no aman a Dios sobre todas las cosas; ahora aman las cosas por encima de Dios. |