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GRAN REPORTAJE
Una advertencia sobre las situaciones ambiental y económica que se vivirá en el 2020.
La Comisión Episcopal para la Pastoral Social, Catholic Relief Services, Cáritas Mexicana, la Universidad Iberoamericana de Puebla y el Centro Lindavista han realizado el estudio «Dolor de la Tierra, dolor de los pobres, ¡Actuemos ya!» (2012). En él se advierte sobre las situaciones ambiental y económica que se vivirá en el 2020. Chihuahua, Tabasco, Campeche, Valle de México, Puebla, Tlaxcala, Guerrero, Hidalgo, Querétaro, Michoacán y Veracruz enfrentarán problemas de cambio climático que agudizarán la desigualdad social, la falta de oportunidades y el bienestar económico de sus habitantes. El estudio consiste en sistematizar los indicadores de pobreza en cada una de las diócesis del país y vincularlos con la prospectiva de cambio climático en cada una de las 18 provincias eclesiásticas en que la Iglesia divide al territorio nacional, dando como resultado un escenario desalentador. Las zonas Se divide el país en zonas y se señala qué problemáticas afrontará cada una de las regiones. Para el centro del país se prevé una afectación por la sobreexplotación de recursos naturales, mayor densidad demográfica y amplios cinturones de miseria. Estas problemáticas las compartirían el Distrito Federal, Estado de México, Puebla, Tlaxcala, la zona norte de Guerrero y Oaxaca, Hidalgo, Querétaro y la zona central de Michoacán. Por su parte, en la zona noreste se espera una mayor deforestación que afectará tierras de cultivo y zonas serranas; esto incrementará el nivel de pobreza en esa zona. Los focos rojos son: Durango, Sonora, Sinaloa y Chihuahua. El estudio pone énfasis en que el cambio climático tendrá severas afectaciones para la salud en distintas zonas del país, el cual es un tema que no se ha estudiado a fondo y debe ser evaluado, porque en diez años más representará una fuerte derrama de ingresos para la población y para el sector público, recursos que serían destinados a enfrentar la pobreza. A futuro Enterarse de estas cifras es significativo dada la celebración del Día del Medio Ambiente, que recordaremos el 5 de junio. Es un diagnóstico que nos exige cambiar nuestros hábitos de desperdicio y depredación. Pues el cambio climático a quienes primero afectará, como siempre, será a los que viven en mayor vulnerabilidad económica. Por ello, como señaló el obispo de Nuevo Laredo, Gustavo Rodríguez Vega, el drama de la tierra y el clamor de los pobres van siempre juntos. |