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REFLEXIONES AL VUELO
Hoy la guerra sigue. Tal vez no una persecución armada, pero
sí una embestida cultural contra la moral, contra la familia, contra la
libertad de creencia, contra la democracia...
Walter Turnbull Me tocó ir a ver la fenomenal película Cristiada y, dos semanas después, a una conferencia sobre el tema, en la que un experto nos destacó algunos detalles y nos aclaró otros, siempre encomiando la heroica lucha de todos los que se esforzaron por ganar para la sociedad mexicana el respeto a su libertad de pensamiento y religiosa. Sólo hubo un detalle decepcionante: el auditorio, en el caso de la conferencia, estaba vacío. Falta de publicidad, falta de tiempo para agendarla, o simplemente falta de interés... el caso es que fue poca gente. Y yo no soy quién para juzgar a los que no pudieron ir, pero no dejo de preocuparme. En aquellos días, principios del siglo XX, la situación para la sociedad era crítica: un gobierno enemigo de la fe católica e irrespetuoso de los derechos de la ciudadanía que, con tal de imponer sus creencias, llegó a oponerse a la voluntad del pueblo y a recurrir incluso a la persecución. Fue la acción valiente, decidida y esforzada de muchos hombres, mujeres y niños, lo que obligó al gobierno a moderar sus ofensivas y lo que sentó las bases de una incipiente civilidad que, 70 años después, redundó en una naciente democracia, gracias a la acción de otros hombres y mujeres valientes. Hoy la guerra sigue. Tal vez no una persecución armada, pero sí una embestida cultural contra la moral, contra la familia, contra la libertad de creencia, contra la democracia... desde muchos frentes, y necesitaríamos otra vez una lucha decidida, comprometida, como la de aquellos héroes. Pero qué difícil es que haya ese esfuerzo extra, esa asistencia al acto cívico, esa indagación responsable, esa acción desinteresada. Somos más dados a la rutina, a la molicie, a la desidia... es preocupante. Podríamos perder lo que aquellos mexicanos ganaron. |