JHS
   Miércoles 19 de Noviembre 2008   Inicio arrow No. 649 (16 de diciembre de 2007) arrow El juicio de Dios
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

El mundo visto desde Roma

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Iluminando al mundo

El lugar de encuentro de los católicos en la red

Fuentes RSS
El juicio de Dios PDF Imprimir Correo
Escrito por +Mario De Gasperín Gasperín, Obispo de Querétaro   
Domingo 16 de Diciembre 2007

Image

El Adviento es precisamente un tiempo de esperanza en la justicia divina. Es tiempo de espera de alguien que ya vino, que enseñó el camino de la justicia, que fue injustamente condenado, a quien el Padre le hizo justicia y que, al fin de los tiempos, vendrá lleno de gloria «a juzgar a los vivos y a los muertos».

Por Mario De Gasperín Gasperín, Obispo de Querétaro

Durante el Adviento oramos diciendo: «Ven, Señor, Rey de justicia y de paz». Es la súplica de la Iglesia solidaria con la humanidad dolida y doliente, que busca en el auxilio divino el consuelo y el remedio a sus males. Es un grito de esperanza para aquel que ha vivido sumido en las injusticias de este mundo y sin disfrutar del don de la paz.

La convicción de que no habrá justicia perfecta en este mundo, por más que existan hombres y hasta gobiernos de buena voluntad, obliga a remitirse a la justicia de Dios, no como fuga de las realidades terrenas, sino como equilibrio necesario de las mismas. Si todo lo que existe ha sido creado con número, peso y medida, las acciones humanas tienen necesariamente que sintonizar con esta armonía de la creación y deberá venir, por reclamo mismo de las cosas, un juicio justiciero en el que el hombre y el universo vuelvan a ser ese conjunto armonioso que brotó de las manos del Creador. La justicia pertenece al orden establecido por Dios.

Quien lee atentamente la santa Biblia podrá descubrir algo así como dos hilos conductores de la historia humana: la lucha por la sobre vivencia a causa de los enemigos externos y de la maldad del corazón del hombre que levanta su mano homicida contra su hermano; y el reclamo justiciero contra el injusto que oprime al justo, contra el malvado que acosa al honrado, contra el impío que persigue al temeroso del Señor. El cántico de la Virgen María es un himno de victoria de la vida sobre la muerte y del Dios todopoderoso que levanta con su brazo a los humildes y derriba a los potentados. El magnificat rima perfectamente con el canto de los redimidos en la nueva Jerusalén, «celestial visión de paz donde habita por siempre la justicia».

El Adviento es precisamente un tiempo de esperanza en la justicia divina. Es tiempo de espera de alguien que ya vino, que enseñó el camino de la justicia, que fue injustamente condenado, a quien el Padre le hizo justicia y que, al fin de los tiempos, vendrá lleno de gloria «a juzgar a los vivos y a los muertos». El juicio final no es un «coco» para asustar a simples, sino el clamor de la humanidad dolorida frente a sus opresores. Cuando la Iglesia transforma ese grito en oración, diciendo «ven, Rey de justicia y de paz», da voz al coro inmenso de vejados y humillados de este mundo a quienes nadie, fuera de la Iglesia, ve ni oye. El papa Benedicto, en su última encíclica, Spe salvi, lo dice muy claro: «La fe en el juicio final es, ante todo y sobre todo, esperanza; esa esperanza cuya necesidad se ha hecho evidente precisamente en las convulsiones de los últimos siglos. Estoy convencido de que la cuestión de la justicia es el argumento esencial o, en todo caso, el argumento más fuerte a favor de la fe en la vida eterna» (No. 43). La injusticia de la historia no es la última palabra sino la convincente necesidad del Retorno de Cristo y del Juicio de Dios.


Pancarta
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2008