JHS
   Martes 06 de Enero 2009   Inicio arrow No. 649 (16 de diciembre de 2007) arrow El Señor viene para que en Él tengamos Vida
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

El mundo visto desde Roma

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Iluminando al mundo

El lugar de encuentro de los católicos en la red

Fuentes RSS
El Señor viene para que en Él tengamos Vida PDF Imprimir Correo
Escrito por + José G. Martín Rábago, arzobispo de León   
Domingo 16 de Diciembre 2007

Image

Todos esperamos la Navidad con gusto, aunque también con distintas actitudes.

Por José G. Martín Rábago, arzobispo de León

Todos esperamos la Navidad con gusto, aunque también con distintas actitudes. Puede ser que la Navidad sea esperada solamente por su contenido de reuniones familiares, convivencias, abrazos de felicitación, regalos, etc. Habrá quienes la esperen solamente con la intención de lucrar en lo económico promoviendo el consumismo. Quizá algunos aprovecharán la ocasión para difundir alguna noticia, novela o película con la finalidad de despertar dudas en lo relativo a las verdades de nuestra fe.

Otros muchos esperan la Navidad en su verdadero sentido. Son conscientes de que Cristo Jesús nace para nuestra salvación, y disponen su corazón para recibirlo renovando para ello su conducta cada día.

En nuestros días, muchos niegan a Dios, o si afirman creer en Él, con su vida dicen lo contrario. Cuando el hombre decide realizar su vida prescindiendo de Dios, lo único que logra es empantanarse en su soberbia y egoísmo destruyéndose a sí mismo.

Durante nuestra permanencia en esta Tierra no podemos ver al Padre celestial; sin embargo, en su infinito amor, nos da a su Hijo hecho hombre, por tanto visible, tangible, audible, «porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna» ( Jn 3 16). De esta manera, al conocer a Jesucristo conocemos al Padre: «El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre» (Jn 14, 9).

Viene el Señor, el Hijo de Dios que es la Vida en plenitud y que nos participa de ella: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10).

Ante la venida de Cristo, que dio su vida por nosotros, no podemos menos de sentirnos sacudidos desde lo más profundo de nuestro ser. Necesitamos hacer mucha oración, todos y constantemente, para que el hombre no pervierta su corazón, ni quede ciego por su egoísmo.

Adviento es, ante todo, un tiempo que alienta nuestra esperanza; la liturgia de estos días nos repite con insistencia: ¡El Señor viene, y viene a salvarnos! Adviento es, pues, un tiempo marcado por la esperanza.

<Anterior   Siguiente>

Pancarta
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2009