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REFLEXIONES AL VUELO
Aparece en una página del «face» un amigable cartel: «Yo no voy a ir y no quiero que venga», refiriéndose al Papa y su planeada visita a México. Y agrega en otro renglón, como queriendo dar una buena razón: «que viaje con su dinero».
Walter Turnbull
Aparece en una página del «face» un amigable cartel: «Yo no voy a ir y no quiero que venga», refiriéndose al Papa y su planeada visita a México. Y agrega en otro renglón, como queriendo dar una buena razón: «que viaje con su dinero».
El odio contra la religión —o será contra el Dios verdadero— va casi siempre camuflada tras una careta de racionalidad (insinuando que los creyentes somos irracionales), de tolerancia (insinuando que los creyentes somos intolerantes), de humanidad (insinuando que los creyentes, por creer en Dios, nos olvidamos de amar al hombre). Según ellos, la fe en Dios no es necesaria para el crecimiento espiritual y social, e incluso resulta perjudicial
Si realmente fuera gente que busca la verdad racionalmente, ya habría descubierto, o concluido, que el dinero que se utiliza en los viajes del Papa no proviene de ellos en absoluto; y si realmente escucharan lo que dicen la Iglesia y el Papa, como supuestamente deberían hacer los humanistas tolerantes, ya habrían reconocido que en sus discursos y su actuar (del Papa y de la Iglesia) no hay nada que pueda ser nocivo para nadie. Su animosidad contra el Papa, tristemente, es algo netamente visceral y prejuicioso.
La siguiente cuestión es si los creyentes en general son mejores personas que los teófobos, o los teófobos son realmente más capaces de amar y más tolerantes que los creyentes. Echar un rasero sería ilógico y comprobar la respuesta sería imposible. Sin embargo, vemos, como sucedió en España, que son los enemigos del Papa los que inician la agresión y la llevan hasta a niveles físicos. Cuando en España los «tolerantes» atacaron a los peregrinos, muchos españoles, incluso no católicos, se apenaron por la muestra de barbarie y xenofobia. ¿Serán sólo los catolicofóbicos españoles o serán iguales en todo el mundo? Ya lo veremos, pero por lo pronto su pretensión de practicar la tolerancia, el respeto y la racionalidad parece tambalearse peligrosamente, y sus razones más parecen pretextos. |