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Escrito por Justo López Melús
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Domingo 16 de Diciembre 2007 |
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PINCELADAS 
Cuando dices o haces cosas con coraje dejas una cicatriz...
Por el padre Justo López Melús Había una vez un chico de mal carácter y su padre le dio unos clavos. Cada vez que perdiera la calma debería clavar un clavo en la cerca que rodeaba la casa... El primer día clavó 37 clavos. Poco a poco fue calmándose, hasta que llegó el día en que no tuvo que clavar ningún clavo. La cerca se había convertido en un mosaico de clavos de todos colores, que formaban curiosas figuras. Entonces le sugirió su padre que, cada vez que se controlara, debería sacar un clavo de la cerca... Por fin llegó un día en que ya había sacado todos los clavos. Entonces su padre lo llevó a la cerca y le dijo: Mira, hijo, has hecho bien, pero fíjate en los agujeros que quedaron en la cerca. Ya nunca la cerca será la misma que antes. Cuando dices o haces cosas con coraje dejas una cicatriz, como este agujero de la cerca. Está bien que pidas disculpas, que te corrijas, pero la herida está ahí. |