|
Colgado con el niño en la horca |
|
|
|
|
Escrito por Padre Justo López Melús
|
|
Domingo 26 de Agosto 2007 |
|
PINCELADAS 
El dolor es ambivalente. Si se rechaza, hace daño. Si se acepta, en unión con Jesucristo, Varón de Dolores, santifica. Sólo se redime lo que se asume.
Por el padre Justo López Melús El dolor es ambivalente. Si se rechaza, hace daño. Si se acepta, en unión con Jesucristo, Varón de Dolores, santifica. Sólo se redime lo que se asume. En Viena hay un cuadro de Brueghel el Viejo, Jesús en la cruz. Título extraño, pues es un ramillete de hojas. Cada hoja representa un dolor humano. Y entre las hojas, como una más, pero dando valor a todas, está Jesús en la cruz.
Ya no hay dolor solitario. Cristo crucificado da sentido a nuestra cruz. Jesucristo no ha venido a suprimir el sufrimiento. Tampoco ha venido a explicarlo. Ha venido a acompañarlo con su presencia...
En un campo nazi de concentración estaban ahorcando a un matrimonio judío con su niño, a la vista de todos. El niño no acababa de morir, y alguien, horrorizado, gritó:
—¿Dónde está Dios?
Y otro de la multitud respondió:
Está ahí, colgado con el niño en la horca. |