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NUESTRO PAÍS 
Miles de personas en nuestro país y en otros muchos lugares del orbe viven en una constante zozobra
Por fray Gilberto Hernández García, O.F.M. Gabriel García Márquez, en su célebre obra El Coronel no tiene quien le escriba, retrata las vicisitudes de un coronel retirado que dio los mejores años de su vida por la causa de su país. La lucha armada termina y el personaje no encuentra recompensa a su entrega. A partir de entonces pasa la vida esperando una carta, que nunca llega, donde le anunciarían el monto de su pensión vitalicia. Mientras tanto tiene que vivir —sobrevivir— al día estirando su miseria, vendiendo lo vendible que aun conserva, con la esperanza pegada a su pellejo. La constante zozobra en la vida de los jubilados Como él, miles de personas en nuestro país y en otros muchos lugares del orbe viven en una constante zozobra. La realidad de los pensionados y jubilados no es buena y se augura todavía peor. Mientras la expectativa de vida aumenta, la calidad de ésta decrece, sobre todo en los países menos desarrollados. La nula o deficiente planeación de los sistemas de jubilación y pensiones, la burocracia excesiva, la actual curva de la edad poblacional —en gran medida originada por las campañas mundiales de control demográfico que se han venido dando a partir de los años 70— y los recursos limitados, ya «traen en jaque» a las autoridades, quienes aún no atinan cómo enfrentar este problema que ya detona y amenaza con agravarse. En México hays más dos millones de jubilados A decir del INEGI, en nuestro país existen más de dos millones de jubilados; la mayoría de ellos perciben una pensión que no va más allá de los mil quinientos pesos mensuales. Con ellos apenas es posible comprar el 70 % de la canasta básica, sin tomar en cuenta gastos como el gas, luz, renta, etcétera. Desde luego, una cantidad mucho más grande de adultos mayores que no tuvieron la oportunidad de laborar con instituciones con sistema jubilatorio están al margen de recibir, aunque sea, este beneficio. Cuatro condiciones para retirarse del trabajo con una pensión En México se reconocen cuatro tipos de jubilación: 1) por prestar 30 o más años de servicio; 2) retiro por edad y tiempo de servicios; 3) por invalidez, y 4) por cesantía en edad avanzada. La jubilación por vejez tiene como requisito que el asegurado haya cumplido 65 años y tenga reconocidas mil 250 cotizaciones semanales; mientras que la jubilación por cesantía en edad avanzada es un derecho de los trabajadores que se separen voluntariamente del servicio después de los 60 años de edad, habiendo acumulado diez años de cotización. Intentos por mejorar el panorama A la fecha, los intentos de respuestas han sido tibios y poco eficaces: restringir los recursos para jubilaciones, modificar las edades de retiro, cambiar el concepto de «premio» de la jubilación por el de «asistencia excepcional»; promover el empleo en la tercera edad, etcétera. Sin embargo, las consecuencias las viven ya, hoy, los adultos en plenitud —como se ha dado en llamarlos— que trabajaron por nuestro país la mayor parte de su vida. |