JHS
   Martes 07 de Febrero 2012   Inicio arrow No. 648 (9 de diciembre de 2007) arrow Estímulos de superación
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín gratuito
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces
¡Ayúdenos!
Franquicia

Feed de El Observador Sucripcion por mail de El Observador Facebook de El Observador Twitter de El Observador

Publicidad

Una novela, un viaje, una aventura...

Soluciones, cerca de ti

Blog de un periodista católico: Jaime Septién

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

Buscando la verdad

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Divulgación de información científica relacionada con la sexualidad

Televisión católica / Iluminando al mundo

Misioneros de Guadalupe

Fuentes RSS
Estímulos de superación Imprimir
Escrito por Justo López Melús   
Domingo 09 de Diciembre 2007

FLOR DE HARINA (Sal 147, 14)

Image

La confianza despierta nobles ideales y nos da alas para alcanzarlos.

Por el padre Justo López Melús

El pequeño Benjamín estaba cansado de hacer números. Un día se puso a pintar. Pintó a su gallo y le salió precioso. Fue corriendo a enseñárselo a su madre. Su madre, emocionada, le estrecha contra su corazón y pone un beso en su frente. Cuando Benjamín West es el más famoso pintor de Estados Unidos, un amigo le pregunta: —¿Cómo has llegado a ser pintor? Y West, en voz baja, le responde, embargado por la emoción: —Un beso de mi madre me hizo artista.

Hace unos años leí una entrevista que le hacían a Zarra, ídolo del futbol, por su nobleza y bravura. Desde muy pequeño, contaba, jugué de delantero en un equipo de barrio. Jugábamos en un descampado que había bajo las ventanas de mi casa. Un día me dijo mi madre: —«No entiendo mucho, pero me encanta verte. Todos los días me asomo para verte jugar». Desde aquel día, continuaba Zarra, puse mayor ilusión aún. Sabía que mi madre me miraba. Y así llegué a ser lo que soy.

Ryckmans explica así su vocación: Mi madre me despertaba a las 6:30. Yo podía quedarme a estudiar antes del desayuno, o ir a Misa con ella. Todos los días la acompañaba para oír Misa y comulgar. Si mi madre no me hubiese hecho madrugar cada mañana, no hubiera tenido coraje para ir a Misa de 7 cada día, ni menos la idea y el coraje de hacerme sacerdote. Su confianza en mí está en el origen de mi vocación.

Y es que la confianza despierta nobles ideales y nos da alas para alcanzarlos. Crea en nosotros estímulos de superación. «El que nos consideren mejor de lo que somos nos obliga a serlo» (Benavente). Tú no puedes ser malo, porque yo te amo.

<Anterior   Siguiente>

Los artículos firmados son responsabilidad del autor. Las palabras de "El Observador de la Actualidad" y el logo son Marca Registrada. Derechos Reservados: Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2012