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«Consideramos que solamente el 10% de los mexicanos está evangelizado»: Entrevista a Carlos Aguiar Retes, obispo de Texcoco y presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM)
Por Mercedes de la Torre / Roma Como presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, ¿cuáles cree usted que son los desafíos de la Iglesia en México? El gran desafío lo quiero sintetizar en uno: es que estamos en un cambio de época; así hemos dicho nosotros en la carta pastoral del año 2000, ya que nos encontramos ante un resquebrajamiento del modelo cultural vigente. Las referencias al código de conducta se mueven con dificultad, y entonces es indispensable una evangelización que vaya hacia la línea que nos ha marcado Aparecida, que tengamos discípulos y misioneros de Jesucristo. El gran desafío en México es que consideramos que solamente el 10% está evangelizado en el sentido de una formación arraigada, en su convicción de fe, y un 90% de los católicos más bien han sido y son católicos por tradición, por cultura, porque así ha sido la historia de sus familias. Y éste es entonces el reto: evangelizar al país. ¿Podría comentarnos acerca del acontecimiento de Aparecida y su relación con la Iglesia de México?¿Qué tipo de «conversión pastoral» ha impulsado? En primer lugar, Aparecida es un acontecimiento más que el sólo documento; es un acontecimiento, porque quienes estuvimos ahí vivimos un Pentecostés, no nos cabe duda, y lo decimos en el documento y lo podemos encontrar en el testimonio de todos los que fuimos miembros de la quinta Conferencia General. Segundo, Aparecida, en su tema, marca un derrotero fundamental en la vida de la Iglesia, sobre todo en este tiempo en que es necesario volver a la conciencia vocacional de ser llamados por el Señor, de formarnos en la auténtica escuela de la Iglesia y de ser testimonio, de ser misioneros de Jesucristo, y del contexto de hoy. El tema es fundamental. La conversión pastoral es el tema que hemos utilizado en el documento de Aparecida para hablar de cómo afrontar el desafío de este siglo, de este tiempo. La conversión, habitualmente cuando hay una cultura de cristiandad, se ve mas bien referida a la cuestión personal; por tanto, en relación con los diez mandamientos. Hoy en día los diez mandamientos ya no son la referencia como código de conducta para la sociedad; lo son para los católicos, mantenemos una fidelidad a la fe. Pero para el gran número de la sociedad, no; por lo que es importante entonces volver a escuchar con frescura el anuncio de que el Reino de Dios ya ha llegado, de que Dios no ha abandonado este proyecto creador, de que Dios camina con nosotros. Lo que hizo Jesucristo, sus primeras palabras en los tres evangelios sinópticos, es: «El Reino de Dios ya está en medio de ustedes». La conversión pastoral está en creer en este anuncio y en dar testimonio de él, por eso la consideramos como la fórmula para afrontar los desafíos de este cambio de época. ¿Cómo describiría a los medios de comunicación en México y su relación con la Iglesia? Los medios de comunicación en general en el mundo —yo creo que México no es una excepción— se mueven mucho por la mercadotecnia, es decir, aquello que vende es lo que anunciamos, y este criterio fundamental de moverse de los medios por el asunto de negocio hace que muchas veces la verdad no sea transmitida y que, por tanto, sea necesario tener una contraprotesta. Los medios de comunicación en el país están particularmente habituados a tener marginada a la Iglesia y todo lo que la Iglesia significa y la misma vida de la Iglesia. Es, entonces, muy difícil para nosotros como Iglesia abrirnos espacio en la opinión publica a través de los medios. Yo creo que el punto está en que hagamos nuestras las herramientas de la comunicación y empecemos a abrir caminos de producción de la propia vida de la Iglesia ¿Existen algunas iniciativas de comunicación de la Iglesia en México? Sí, existen muchas iniciativas locales, en las grandes arquidiócesis, en algunas de las diócesis que se han empezado a preocupar. Pero vamos ahora a estrenar, probablemente ya en el 2008, un proyecto de comunicación articulado por la Conferencia Episcopal. Este proyecto es precisamente levantar el centro de la vida de la Iglesia, presentarlo en diferentes momentos de la Iglesia y coyunturales por fechas significativas en la agenda de la opinión pública. Por ejemplo, el Día del SIDA, el Día de la Mujer, el Día del Trabajo, y entonces hablar de qué hace la Iglesia a favor de la mujer, qué hace la Iglesia en favor del emigrante, qué hace la Iglesia en favor de los que han sido contaminados o tienen este problema del VIH-SIDA. De esta manera pensamos que la Iglesia, más que con estrictamente discursos, se presente con su vida. Como obispo de Texcoco,¿ le gustaría describirnos un poco del modelo de comunicación que está usted impulsando? Hemos creado una red de comunicadores parroquiales. Cada parroquia tiene su propia persona que es oficialmente «reportero de la diócesis», de la parroquia a la diócesis y de la diócesis a la parroquia; esto nos está permitiendo que podamos tener conocimiento, no sólo yo como obispo sino las diferentes comunidades, incluso los presbíteros, de qué es lo que se hace en cada rincón de nuestra diócesis, en cada una de las comunidades parroquiales. |