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Respuesta a «Creí que deberíamos separarnos» PDF Imprimir Correo
Escrito por José Dolores González Moncada   
Domingo 26 de Agosto 2007

FAMILIA

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A la carta publicada con el título «Creo que deberíamos separarnos», donde un hombre casado nos cuenta que su camino lo ve sin sentido, que cree que debería separarse de su esposa, a quien siente que ya no ama, aunque ella lucha por el matrimonio, que existe otra persona en su vida y que quiere vivir feliz.

Doctora Cervantes, reciba un saludo y felicitaciones por su importante sección, en la cual comunica usted siempre tan atinados consejos. Y enseguida paso al tema, objeto de la presente:

Amigo, en el momento que estoy escribiendo estas líneas tengo el enorme deseo de que usted triunfe en su vida matrimonial-familiar. Usted dice en su escrito que ya le perdió el sentido a muchas cosas, imagino que se siente aburrido y no le encuentra sabor a la vida.

Perder el gusto por las cosas

Mire usted: en el camino que no es de Dios siempre habrá aburrimiento en algún momento de la vida. Y lo grave de esto es que cuando llega ese momento siempre se asocia con lo que se está viviendo; si la persona está casada piensa que el aburrimiento es porque está casada, y no es cierto porque lo mismo le hubiera llegado el aburrimiento si estuviera soltera. De igual manera, si no tiene dinero piensa que el sinsentido y el aburrimiento son porque no tiene dinero; tampoco es cierto pues hay gente que tiene dinero y le llegan esos estados de aburrimiento y sinsabor. Y con estas ideas en mente generalmente se toman decisiones equivocadas.

Hace algunos años salió en las noticias que habían atrapado una banda de asaltabancos. ¿Qué tiene de raro? Pues que sus integrantes eran muchachos ricos, hijos de familias acaudaladas. Estas personas, teniéndolo todo en cuestión económica, tuvieron que actuar de esta manera para buscar una salida a su terrible aburrimiento. Aunque su decisión fue equivocada, aún tienen remedio.

Otra ocasión supe de una persona simpática, agradable, alegre, con un buen empleo, y un día nos dimos cuenta que simplemente se había suicidado. Raro, ¿verdad? Pues es otro caso de alguien que, al no encontrarle sentido a su vida, simplemente eligió la salida equivocada, y ahí ya no hubo remedio, aunque pudo evitarse.

Estos hechos negativos, incluso letales y nada agradables, los menciono esperando con ello hacer notar la gravedad del asunto. Estos no son casos aislados, todos sabemos que hay gente de cualquier edad que no le encuentra sentido a su vida; desafortunadamente quienes se encuentran en estas circunstancias se vuelven personas muy vulnerables, con grandes posibilidades de perderse para siempre.

La respuesta de Jesús

A todo esto, Jesucristo nos dice: «Yo los he amado a ustedes como el Padre me ama a Mí: permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como Yo permanezco en el amor del Padre, guardando sus mandatos. Yo les he dicho todas estas cosas para que en ustedes esté mi alegría, y la alegría de ustedes sea perfecta» (Jn 15, 9-13). Para entender mejor, leer Jn 15, 1-17.

Lo humano es imperfecto. Por tal razón necesitamos con urgencia de esa alegría perfecta, que solo Nuestro Señor Jesucristo nos puede dar. Amigo mío, esto mismo le pasa a usted: se siente vacío porque le falta esa alegría perfecta cuya fuente única y exclusiva es Nuestro Señor Jesucristo.

«Quiero vivir feliz», dice usted en su carta. Pues Dios también quiere que todos vivamos felices; el problema es que cada quien busca la felicidad como le viene en gana, en todos lados menos donde debe buscarla, esto es, siguiendo a Jesucristo. Esta falta de felicidad es la consecuencia de que el ser humano busca cada vez menos a su Creador.

Acérquese a su parroquia, aprenda a acercarse a Dios, pregunte por los grupos parroquiales; hay varios, uno de ellos es el movimiento de la Renovación Carismática. Desde luego, esto requiere de esfuerzo y dedicación pero vale la pena; recuerde que su familia, su matrimonio, usted y mucho más que después conocerá están en juego y, como usted bien lo dice, sólo tiene una oportunidad de vida.

Usted tiene la ventaja de que su esposa se interesa en su matrimonio; pues sálvelo y dele gloria a Dios con una familia unida, no tiene idea de las bendiciones que esto le traerá. Vayan los dos al grupo parroquial y notarán cómo, en la medida que se acercan a Dios, obtendrán más de esa alegría perfecta, y es entonces cuando su vida comenzará a tener sentido.

Atentamente en Jesucristo Nuestro Señor,

José Dolores González Moncada

Pancarta
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