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PINCELADAS 
«Nos pasamos años enteros, a veces toda la vida, regateando con Dios, a ver si nos vamos a entregar del todo a Él o sólo a medias».
Por el padre Justo López Melús Decía el P. Lallemant, gran maestro de espiritualidad: «Nos pasamos años enteros, a veces toda la vida, regateando con Dios, a ver si nos vamos a entregar del todo a Él o sólo a medias». Es el funesto arte del regateo, que algunos pueblos lo practican con picardía para colocar sus productos. San Agustín cuenta cuál era su plegaria favorita: «Señor, dame castidad, pero no ahora. Mañana, mañana». Ante la insistencia de Dios de entrar en el alma, dice el célebre soneto de Lope de Vega: «Mañana le abriremos, respondía, / para lo mismo responder mañana». Harvey Cox titula un capítulo de su libro: «No te mueras en la sala de espera». Te decidiste a viajar, sales de casa, vas a la estación, y allí esperas. Pasan trenes y trenes, y tú permaneces tumbado en la estación, días y semanas y meses. ¡No te mueras en la sala de espera! Sigue válida la expresión de Platón: «Empezar bien no es poco, pero tampoco es mucho». Y Jesús critica al que empezó una torre y no pudo terminar. |