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PINCELADAS 
Deberíamos tener un camello a nuestra disposición, en nuestros establos, para atravesar el desierto de la vida. No basta con caballos.
Por el padre Justo López Melús Tagore, en sus Charlas de Santiniketan, dice que todos deberíamos tener un camello a nuestra disposición, en nuestros establos, para atravesar el desierto de la vida. No basta con caballos. El caballo es bonito para pasear y para las carreras, para ir de excursión y participar en la romería de la Virgen del Rocío. Pero no sirve para cruzar el desierto. Si lo llevamos al desierto correrá, volará. Pero pronto el calor lo sofocará, tropezará, se ahogará, y dejará su vida y la del jinete en las dunas funerarias. En cambio, el camello, poco a poco, con paso igual y cansino, aguantará, sin bebida y sin comida, y llevará al jinete a la orilla. Dicen que los ciclistas pasan momentos de angustia y desaliento al escalar los picos de las altas montañas, y tienen fuertes deseos de abandonar... La vida es desierto, escalada, y para cruzarlo y llegar a la meta se necesita perseverancia, tenacidad y fortaleza. Se necesita el aguante y la energía del camello. |