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Escrito por Yusi Cervantes Leyzaola   
Domingo 25 de Noviembre 2007

ORIENTACIÓN FAMILIAR

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Me han dicho que árbol torcido nunca se endereza, etc. Mi pregunta es: ¿La gente puede cambiar en verdad?

Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA

No voy a contar la larga historia de la crisis familiar. He perdonado, pero no sé si dar otra oportunidad. Me han dicho que sería estúpido de mi parte hacerlo, que árbol torcido nunca se endereza, etc. Mi pregunta es: ¿La gente puede cambiar en verdad?

RESPUESTA

Si la gente no pudiera cambiar, ¿qué caso tendría que existan los psicólogos, los consejeros, los maestros, los asesores, los orientadores y demás profesionistas consagrados a ayudar a los demás a ser mejores y tener vidas más plenas?

Pero, más allá de esto, mucho más allá, si la gente no pudiera cambiar entonces la muerte de Jesús en la cruz sería absurda y el cristianismo no tendría sentido. ¿Para qué? ¿Dónde estaría la esperanza si el ser humano no fuera capaz de volver el rostro a su Dios y cumplir sus mandamientos?

Estoy convencida de que la gente puede cambiar. Lo he visto muchas veces. Todo psicólogo tiene esa experiencia. Es una de las cosas maravillosas de nuestra profesión: ser testigos del proceso de comprensión, crecimiento y cambio de nuestros pacientes.

El ser humano puede cambiar, pero hace falta que no se trate de una mera promesa para evitar conflictos. La persona que dice que va a cambiar debe hacerlo por sí misma, por que se ha dado cuenta de sus errores y quiere ser mejor persona, no por complacer a los demás. Claro, si los complace con el cambio, eso mejora la situación, pero no debe ser el objetivo principal. Para cambiar, la persona debe buscar el origen de sus problemas: ¿por qué actúa de ese modo? ¿Cómo aprendió a reaccionar y a sentir de tal o cual manera? ¿Qué miedos tiene, qué inseguridades, qué carencias? Si alguien no se conoce a si mismo, ¿cómo va a cambiar? ¿Con base en qué?

Luego está el cómo piensa hacer para cambiar. No basta con promesas y buenas intenciones. Está bien, ya se dio cuenta de que tiene que cambiar ¿Y cómo va a hacer para lograrlo? ¿Cuál es su plan de acción? ¿La ayuda de quién necesita? ¿Qué es lo que hay que hacer?

Si percibes honestidad en quien dice que va a cambiar, si ha tenido el coraje de pedir perdón, si sabe qué tiene que hacer para cambiar y está dispuesto a hacerlo, entonces no veo el problema para confiar en él/ella. Claro, eso no significa aceptar que él o ella vuelva a las andadas. Significa que, dados los argumentos pertinentes, crees, confías y, al mismo tiempo, mantienes la decisión de preservar tu dignidad.


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