|
REPORTAJE Camino a Roma: cada vez más cristianos protestantes que se ponen a estudiar se hacen cristianos católicos 
Una lealtad a la Iglesia, que no es ciega ni fruto de sentimentalismos — El estudio intelectual de la historia de la Iglesia, de sus dogmas y de su moral cambia a los no católicos.
Aunque sigue ocurriendo que muchos malos católicos («soy católico, pero no practicante») abandonan cada año la Iglesia para agregarse a las filas de las sectas, también ocurre el fenómeno contrario: hay sectarios que se hacen católicos. La diferencia es que, mientras en el primer caso los desertores suelen ser sujetos sin ninguna formación ni práctica religiosa, en el segundo se trata más bien de gente conocedora de su fe, con frecuencia líderes de su secta, pero que un día se atrevió a estudiar a fondo la Biblia y los documentos de la Iglesia primitiva, encontrándose finalmente con la Verdad. Desde hace doce años la Asociación Católica Internacional «Miles Jesu» inició los congresos internacionales «Camino a Roma», en los que se invita como conferenciantes a una serie de personalidades conversas, sobresalientes en el amor a Cristo y a su Iglesia, entre los que, como explican los organizadores, « no hay un ‘si’ o un ‘pero’ o un ‘quizás’, sino una total lealtad a la Iglesia. Pero esto no es una lealtad ciega. Este no es un congreso de emociones con énfasis en los sentimientos. La fe de los conferenciantes no es una fe de sentimientos, sino de gracia, profundamente basada en el estudio intelectual de la historia de la Iglesia, de sus dogmas y de su moral». Abrazan la fe católica Los siguientes son algunos testimonios compartidos en dichos congresos: Antonio Carrera contó cómo él, habiendo sido bautizado en la Iglesia católica, la abandonó para alistarse en la secta «Testigos de Jehová», llegando a ocupar puestos de responsabilidad dentro de la secta en España. Debido a que tuvo acceso a literatura antigua, comprobó que la secta había errado en varias ocasiones a la hora de profetizar el fin del mundo, y cómo también algunas doctrinas habían sido cambiadas o retocadas de tal manera que era imposible que Dios estuviera detrás de algo así. Entonces abandonó a los jehovistas y participó en algunos cultos protestantes. Se puso a estudiar a los Padres de la Iglesia y así descubrió que la Iglesia de Cristo es la católica. Kathleen Clark, estadounidense nacida en el seno de una de las familias mormonas más antiguas, dio el primer paso fuera de la secta cuando su padre, tras estudiar los libros de los mormones, encontró muchas contradicciones. Luego Kathleen se hizo novia de un muchacho católico y se casó con él. Ella desconocía el calendario litúrgico y en las primeras navidades no lograba entender por qué su marido tenía que ir a Misa en un día que no era domingo. Un año fueron invitados a ir a Francia de peregrinación; allí un jesuita guió al grupo en la realización de los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola. Aquella experiencia impactó tanto a Kathleen que al volver a su país empezó a interesarse en conocer la fe católica. Vio que, a diferencia de lo que decían los protestantes, ninguna de las doctrinas católicas contradice la Biblia. Y se convirtió. La estadounidense Linda Poindexter, desde 1986 hasta su conversión a la Iglesia en 1999, fue sacerdotisa episcopaliana. Pero antes perteneció a la secta «Iglesia de los Discípulos de Cristo». Se casó con un metodista y, tras examinar diversas sectas, se cambiaron a la «Iglesia Episcopaliana». Cuando leyó las palabras del evangelista san Juan relativas a la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, se dio cuenta del acierto de la fe católica. Se decidió a estudiar las enseñanzas católicas y se convirtió. La lista es larga La lista de conferencistas es larga. Mencionamos sólo a algunos otros por razón de espacio: El doctor William H. Marshner, un teólogo converso del luteranismo. El joven David Rey, de padre musulmán y madre baptista, que trabajó como tele-predicador adolescente. David Hess, un mal católico que acudía a Misa sólo para estar con su novia y pensaba dejar de asistir cuando se casaran. El joven español Luis Fernández, que de católico se hizo New Age, creyéndose el cuento de que «todo es Dios», «tú eres Dios», y a quien la lectura de la Biblia y en un viaje a Lourdes lo hicieron volver a la Iglesia. John Gummer, parlamentario británico que se hizo católico en un ambiente político liberal anticatólico. Pablo Atilano, joven estadounidense que se convirtió después de llevar una vida de inmoralidad. Michel Viot, que era obispo luterano en Francia, y ahora es presbítero católico. Judith Cabaud, que pasó de judía practicante a católica. Juan Campos Roselló, quien cambió las utopías ateas comunistas y anarquistas por una profunda fe católica. Alicia Redel, periodista y política que combatía la doctrina católica y ahora es defensora de la Iglesia y del Papa. Monseñor Graham Leonard, anteriormente obispo anglicano de Londres. Norma McCorvey (Roe), cuya mentira permitió la legalización del aborto en EU. El diácono Alex Jones, anterior pentecostal. El doctor Bernard Nathanson, el judío estadounidense ateo «rey del aborto» que se convirtió a la Iglesia y ahora defiende la vida desde la concepción. (Diana R. García B.) |