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NIÑOS 
La gente que mira con frecuencia a Jesús tiene buena cara, sonríe con facilidad y, si te fijas con atención, te dan ganas de guiñar un ojo y echarte a reír.
Por Xavier Ilundain ¿No te has cruzado alguna vez en la calle con gente de cara horrible, que la miras y quieres echar a correr? Yo, cuando los veo, me pregunto: «¿Qué les pasará?». Y me digo: «Ojalá fuera una máscara lo que lleva ese señor». La máscara se puede quitar, tirarla a la basura o quemarla, pero con la cara no se puede hacer lo mismo. Es curioso, bastantes de las máscaras que se venden estos días representan rostros horribles hechos para asustar: diablos, calaveras, monstruos y así. Pero muchas de las caras que yo veo en mi escuela son todo lo contrario: rostros formidables de niños y niñas que te miran de frente y sonríen a la primera. Y me pregunto: «¿Por qué serán tan alegres y tan nuevos estos compañeros?». Y voy sacando mis conclusiones. La primera de todas las conclusiones es ésta: la gente que mira con frecuencia a Jesús tiene buena cara, sonríe con facilidad y, si te fijas con atención, te dan ganas de guiñar un ojo y echarte a reír. Tiene un tono de voz precioso y parece que mejora con él y te gusta quedarte a su lado. ¿Por qué digo todo esto? Lo digo porque justamente después del horrible Halloween, que nosotros los cristianos jamás debemos celebrar, viene una fiesta que sí es nuestra: la de Todos los Santos. Es una fiesta en la que reconocemos a todos los que sí se han ido al Cielo, porque fueron personas que así en la Tierra se quitaron la máscara y borraron de su corazón y de su cara todo resto de rencor, de rabia, de malhumor, de enfado, de malas intenciones, de recuerdos tristes...Y es un día también de mirar más a Jesús y a la Virgen para que ellos nos vayan alegrando por dentro y se nos termine notando por fuera. Ellos, Jesús y la Virgen, tienen su táctica: llenan el corazón de las personas de buenos deseos y, a medida que los van poniendo en práctica, la cara se les va cambiando a mejor. Se van pareciendo a la de ellos dos. Tú haz la prueba. Después podemos comparar tus fotos del año pasado y de éste y veremos si te ha hecho efecto ponerte de cara a Jesús y a María, rezar más y llenar tu día de buenas acciones. ¿De acuerdo? Ellos dos no llevan máscara, hablan de frente y a cara descubierta, y es que siempre es mejor la cara que la máscara. Adaptado de la revista «Gesto» |