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DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA 
La mala alimentación azteca: un mito europeo.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia nos daba a disfrutar, hace treintaitantos años, este ameno artículo de divulgación: «Es día de fiesta en palacio. Moctezuma II olvida la moderación de costumbre y se dispone a un banquete espléndido en compañía de nobles, guerreros y comerciantes (...). Viene la fruta. Las bandejas están colmadas. Según la época, habrá piña, mamey, chirimoya, guanábana, todas de tierra caliente, quizá del Caribe. No faltan las frutas del altiplano: zapote, guayaba, tejocote, capulín, ciruela, nanche, pitahaya, tuna, papaya, jícama, cacahuate.- El maíz es el principal alimento. Hay elotes, sopas de este grano tierno y pozole, que es bebida de maíz. Por lo menos se sirven seis variedades de tortillas. Abundan tamales de distintos rellenos. Y siempre hay pinole.- La cocina de Moctezuma preparó para el ágape guisos con gran imaginación culinaria. Se sirven manjares a base de frijol, calabaza, chilacayote, chayote, papa, camote, guacamote, cuajilote, cuapinole, huachacote, mezquite, nopales, quelites, quiltoniles, malva, huazontle, diversas clases de hongos, camotite, así como corazón de maguey cocido.- Han aderezado los platillos con el imprescindible chile en sus múltiples variedades; usaron tomate, jitomate, multomatéa, jaltomate, pepitas de calabaza, una especie de cebolla, el xonacat, achiotel, xoconoztli y la llamada pimienta de Tabasco o xocoxóchitl (...). Por proteínas animales no se para: hay guisos de venado, de cerdo montés, de conejo, de liebre, de tejón, de comadreja, de marta, de ardilla, de nutria, de tlacuache, de armadillo, de mapache, de oso, de tapir, de tepezcuintle y, por supuesto, de perros pelones, engordados para el consumo.- Por cuanto a los guisos de ave, los hay de pavo, de guajolote, de faisán, de paloma, de codorniz, de chachalaca, de tórtola y de pato. También existen de rana, de culebra, de tortuga, de iguana, de huevo de iguana y de huevos de lagarto.- En el menú no faltan los guisos de pescado: de pámpano, de pargo, de guachinango y otros. Y para el comensal que, aunque de posición encumbrada, no haya olvidado que los aztecas humildes gustan de los gusanos, los hay de maguey, de maíz y otros.- La relación anterior, basada en documentos de la época, ofrece elementos para analizar un aspecto del patrimonio cultural mexicano: ¿Es cierto que los aztecas estaban mal alimentados? El antropólogo Eusebio Dávalos Hurtado, que fuera director del INAH, se ocupó del asunto.- Es claro que el pueblo no se alimentaba con la esplendidez de las grandes ocasiones de palacio. Pero la dieta normal de los aztecas incluía productos de la recolección, la caza, la pesca, la agricultura y la cría doméstica.- Los alimentos principales eran el maíz, el frijol y el chile. Mismos que les proporcionaban una nutrición equilibrada». [INAH, «La mala alimentación azteca: un mito europeo», en Guanajuato. Diario del Bajío, Irapuato, Gto., martes 6 de noviembre de 1973.] |