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ESPECIAL
La Conferencia del Episcopado Mexicano convoca del 9 al 15 de septiembre de 2010 con motivo del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana / Patriotas y miembros del Pueblo de Dios - Una semana decisiva - Libertad, el eje para vivir el Bicentenario - ¿Cómo puedo vivir la Semana de Oración? - «La que forjó y formó esta patria fue la Guadalupana» - Esquema para participar en los actos devocionales - Un ejemplo para inspirar a todo México - Misas por la patria, orar por México y los mexicanos
Patriotas y miembros del Pueblo de Dios: Semana de Oración por México
La Iglesia católica se une a las celebraciones por el bicentenario de la independencia de México; desde hace dos años participa y prepara estos festejos mediante la organización de diversos actos, entre los que destacamos la organización de varios congresos sobre historia e Iglesia. Para septiembre, el mes patrio por excelencia, se tiene contemplado realizar varias actividades.
En primer lugar una Jornada de Oración por la Patria, la cual se realizará del 9 al 15 de septiembre en todas las diócesis, parroquias y templos del país. El segundo acto fue una solemne concelebración Eucarística de la Conferencia del Episcopado Mexicano, la cual se hizo el miércoles 1º de septiembre, a las 12:00 Hrs., en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe.
Finalmente, pero no menos importante, es la publicación de la carta pastoral Conmemorar nuestra historia desde la fe, para comprometernos hoy con nuestra patria. La Conferencia del Episcopado Mexicano ofreció dicha carta pastoral que se difunde desde el pasado 1º de septiembre. En ella todos los obispos de México, sabedores de que en los hechos de la historia también se descubren los designios de Dios, ofrecieron su aportación para descubrir, junto con todos los mexicanos, los valores y límites de nuestra historia, destacando el papel y la aportación que la Iglesia ha tenido en el desarrollo de la nación.
Una semana decisiva Por Omar Árcega E.
Cada uno de los siete días de la Semana de Oración por México tendrá su propio sentido eclesial, teológico y espiritual. Iniciará el jueves 9 de septiembre. A éste se le ha llamado el día eucarístico, y será una oportunidad para reflexionar en el regalo que nos dejó Cristo —su Cuerpo y su Sangre—, para adorarlo en la Eucaristía y pedirle por nuestro bienestar económico y social, por la paz y por nuestros gobernantes.
Día a día
El viernes 10 será el día penitencial, oportunidad para entrar dentro de nosotros mismos y descubrir las contradicciones de nuestros actos y formas de pensar, de percatarnos de los antitestimonios que hay en nuestra existencia. Este revisar nuestras faltas no debe ser un mero ejercicio individual. Como sociedad también tenemos comportamientos contrarios a la naturaleza humana, así que es deseable que ese viernes se haga conciencia también de los errores colectivos, con la finalidad de que surja una firme decisión de enmendarlos.
El sábado será el día de la Virgen de Guadalupe, ocasión propicia para volver los ojos al pasado, reflexionar sobre el significado de que la Virgen decidiera aparecerse en suelo mexicano, que hablara al más pequeño de sus hijos y con ello pusiera los fundamentos de la nación mexicana. Somos un pueblo fruto del encuentro de dos culturas, somos el pueblo desde donde la Virgen María decidió hablar al mundo. Todo esto lo celebraremos litúrgicamente con una Misa cuyo formulario propone la Conferencia Episcopal.
El domingo 12, día del Señor, se pide que se le dé especial importancia a actos piadosos como entronizar a la Virgen de Guadalupe en los hogares o el acto personal o familiar de consagración a la Virgen.
El lunes 13 será el día de la Iglesia en México, momento para ver el caminar que como Pueblo de Dios hemos tenido, para reflexionar sobre los retos evangélicos que tenemos desde nuestras vocaciones específicas.
El martes 14 será el día de los santos mexicanos, gran parte de ellos mártires, por lo cual será espacio para recordar la existencia de hombres y mujeres que vivieron y murieron coherentemente con su forma de pensar, que lucharon para que las nuevas generaciones pudieran profesar la religión sin ningún tipo de coacciones. Pero sin olvidar a figuras tan emblemáticas como san Juan Diego y san Felipe de Jesús. En pocas palabras, los santos también hicieron patria.
El miércoles 15 de septiembre, en que termina esta Semana de Oración, será el día de la patria. La CEM recomienda realizar una Misa especial con lectura, evangelios y preces propias. Es el día para pedir por todos los que formamos la nación, para recordar la importancia de la unidad, condición para la paz.
La intención es que los católicos participemos en estos actos y vivamos con intensidad estos días, pues ello nos dará una mejor conciencia y entendimiento de lo que este año festejamos como nación.
Libertad, el eje para vivir el Bicentenario
El episcopado mexicano elaboró ocho catequesis como apoyo a la Semana de Oración
Para una mejor experiencia de la Semana de Oración, la Conferencia Episcopal, a través de la Comisión de Pastoral Profética, ha elaborado un cuadernillo llamado «Libertad». En él hay una serie de ocho catequesis. Se abordan temas como la libertad, el bien común, el trabajo, la ayuda mutua, el desarrollo y el respeto; todo esto se hace a través de reflexiones, propuestas, lecturas y una serie de preguntas que invitan a pensar y revisar la propia vida.
Aunque se tratan diversos temas, el eje conductor está centrado principalmente en el valor de la libertad; la razón la expone el mismo documento: «este es un don, además es una responsabilidad que debemos siempre acoger de manera generosa y en una conciencia no sólo individual, sino mirando a nuestros hermanos. Sabemos también que del ejercicio responsable de la libertad se desprende la experiencia y reflexión de otros valores evangélicos. Estos valores debemos vislumbrarlos desde la fe, para así desatar nuestro compromiso, y en diálogo con todos los mexicanos podamos comprender nuestro pasado, responder a nuestro presente y abrirnos con claridad y generosidad al futuro de nuestra patria».
Cada una de estas catequesis, tienen como sustrato la carta pastoral de nuestros obispos: «Conmemorar nuestra historia desde la fe, para comprometernos hoy con nuestra patria», que el Episcopado Mexicano ofrece con ocasión del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución. También tiene como sustrato el magisterio social de la Iglesia, que de distintas maneras y momentos ha enriquecido la conciencia histórica de nuestra nación. Se sugiere su estudio en la Semana de Oración por la Patria (del 9 al 15 de septiembre); sin embargo, las catequesis pueden trabajarse también en cualquier otro tiempo.
La mejor manera de vivir el Bicentenario y Centenario desde la fe implica primeramente orar por nuestra patria. La reflexión, a la luz del Evangelio, nos permite abrirnos, reconocer al hermano, despertar el fuego de la caridad en nuestros corazones. Hay mucho por qué pedir, mucho qué agradecer, mucho por hacer en comunión con Aquel que ha sido enviado para ofrecer la salvación de los hombres.
Se invita al pueblo católico a enriquecer la Semana de Oración con la lectura y análisis de estas catequesis, pues sólo con una mayor conciencia de nuestra historia, responsabilidad y fe, podemos mejor apreciar el momento histórico que vivimos y los retos que como pueblo de Dios tenemos.
¿Cómo puedo vivir la Semana de Oración?
La Semana de Oración contempla actos litúrgicos y actos piadosos. Los primeros consisten básicamente en Misas con intenciones propias y en una Hora Santa; se pide que éstas se realicen en cada parroquia y en cada catedral del país con la intención de que todos los católicos podamos participar en ellas. Para la Hora Santa se proponen dos esquemas con invocaciones específicas.
Los llamados actos piadosos consisten en un Rosario por la patria, un Rosario para rezarse en la exposición eucarística, una entronización de la imagen de la Virgen de Guadalupe en los hogares, el acto de consagración individual o familiar a la Virgen de Guadalupe y una oración por la paz.
El rezo del Rosario por la patria se caracteriza por tener unas intenciones redactadas por la conferencia episcopal y porque las letanías tradicionales son suplidas por peticiones a favor de los distintos grupos que conformamos los mexicanos. Allí se pide por los desempleados, por las madres solteras, por los indígenas, por los maestros..., en fin, está pensado para que todos los mexicanos nos sintamos allí representados.
El Rosario propuesto para la exposición eucarística cuenta con sus propias peticiones e intenciones, y las letanías son las tradicionales.
Para el acto de entronización de la Virgen en los hogares se pide que la familia se reúna en torno a una imagen bendecida de la Virgen de Guadalupe. Allí se harán las oraciones propuestas por la Conferencia Episcopal.
Para el acto de consagración personal o familiar a la Virgen, simplemente se pide leer los textos propuestos.
La oración por la paz se puede rezar en cualquier momento, al final de alguna otra celebración o en otro instante a lo largo del día.
«La que forjó y formó esta patria fue la Guadalupana» Millones de fieles se unirán en oración por México en la Basílica de Guadalupe Por Sergio Estrada
En entrevista, para esta publicación, el padre Eduardo Chávez, canónigo de la basílica de Guadalupe, coordinador de la Jornada de Oración llamada «Santa María de Guadalupe, escudo y patrona de nuestra libertad», y postulador de la causa de san Juan Diego, explicó los pormenores de dicha Jornada en la Basílica, como parte de las actividades que ha convocado la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) para conmemorar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana.
¿Cuál es el objetivo de la jornada de oración por México en la basílica de Guadalupe?
«El objetivo es mantenerse en oración todos en nuestro país y también aquellos que nos sigan de manera directa a través de la página en internet: rosariodelamorguadalupano.com, además de exponer temas que vinculan a la Virgen con el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. Éstos son no desde 1810, sino desde que la Virgen forjó y fundó esta nación, apareciéndose como mestiza. Ella dijo: ‘Juan Dieguito, soy tu Madre y de todos los que están en esta tierra y de las más variadas estirpes’. Este acto será seguido fuera de México por al menos unos tres millones de personas desde diversos países americanos».
¿Cuáles serán las actividades del 8 de septiembre, día de la Jornada de Oración en la basílica de Guadalupe?
«Esta jornada comienza a las 5:00 pm; el acto principal será el Rosario de ocho estaciones. De manera simbólica incluiremos en cada estación los sacramentos, que son siete, y un sacramento más, que es la Iglesia, Sacramento de Salvación. Preside el cardenal Norberto Rivera Carrera por todo el cerro del Tepeyac haciendo alusión a los sacramentos y a lo que dijo san Juan Diego para recordar la responsabilidad que nos dejó Jesucristo a través de la Virgen de Guadalupe, que ha elegido a México para poner su casita sagrada. Una nueva civilización del amor de Dios. Todos tenemos la responsabilidad de participar con Jesús y María para realizar esta obra de nuestra civilización».
¿Esta Jornada de Oración se hará debido a los problemas sociales que existen en México? «De acuerdo con lo que estamos viviendo, necesitamos pedirle a Dios que intervenga. Sobre el tema del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución hay que dejar en claro que la que forjó y formó esta patria fue la Virgen de Guadalupe».
¿Quiénes participarán en estas actividades?
«La va a presidir el cardenal Norberto Rivera Carrera, como sucesor de fray Juan de Zumárraga y como custodio de la imagen sagrada de la Virgen de Guadalupe. Los obispos de Monterrey se unirán a través de la oración, así como otros millones de fieles fuera del país y los asistentes al cerro del Tepeyac. También estará el Caballero Supremo de Colón, Carl Anderson».
¿Cuáles son las actividades del 8 de septiembre?
«La presentación del cardenal Rivera y Carl Anderson. Posteriormente, a las 8 de la noche, comenzará el recorrido por todo el cerro del Tepayac rezando el Rosario y se recordarán, como ya se dijo, los sacramentos. Fue gracias a los sacramentos que millones de indígenas y de españoles se convirtieron, haciéndose miembros de la Iglesia, Saramento de Salvación, lo cual se recuerda en la octava estación».
¿Qué mensaje se dará con estas actividades?
«Que hay que poner en el corazón de todos que no hay que tener miedo a quien oprime, esclaviza, nos hace egoístas y daña a nuestra sociedad. No tener miedo, sino trabajar cada quien en lo que le toca».
Esquema para participar en los actos devocionales con motivo del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución
Acto de consagración a la Virgen de Guadalupe, Madre y Reina de México Este acto se puede realizar a nivel personal o familiar. Se sugiere realizarlo el domingo 12 de septiembre
1. Invocación a Dios
Se hace la señal de la cruz y se dice: Invoco a Dios Padre, invoco a Dios Hijo, invoco a Dios Espíritu Santo. Amén, amén, amén.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, asísteme en mi propósito de consagrar mi vida a ti y a santa María de Guadalupe, nuestra dulce y santa Madre.
2. Presencia de la Palabra de Dios
El evangelio de san Lucas nos enseña que la Virgen María, en el momento más importante de su vida, dijo: «Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho». Dios mío, asísteme para que yo también, con la ayuda de la Virgen, cumpla siempre tu voluntad.
3. Pequeña letanía a Santa María de Guadalupe
Virgen santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive, dame amor, compasión, auxilio y defensa.
Virgen santa María, Madre del Creador de las personas, dame amor, compasión, auxilio y defensa.
Virgen santa María, Madre del Dueño de la cercanía y de la inmediación, dame amor, compasión, auxilio y defensa.
Virgen santa María, Madre del Dueño del Cielo, dame amor, compasión, auxilio y defensa.
Virgen santa María, Madre del Dueño de la Tierra, dame amor, compasión, auxilio y defensa.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
4. Oración de consagración
Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, y Madre mía:
Tú nos has traído a tu Hijo, mostrándolo en todo tu amor, compasión, auxilio y defensa.
Yo (Nombre), confiando en que tú eres mi Madre amorosa, te consagro toda mi vida, para que me acompañes a recorrer el camino del Evangelio que tu Hijo nos enseñó.
Asísteme, Madre clementísima, para que, como en Caná de Galilea, me digas: «Haz lo que Él te dice», y yo lo ponga por obra.
A ti me encomiendo; sé ayuda y consuelo para esta patria tuya; sé nuestro estandarte. Ya que te proclamamos madre y reina, guárdanos en tu corazón inmaculado, hoy y siempre. Amén.
5. Oración conclusiva:
Acuérdate, Señora de Guadalupe, que un día nos dijiste a los mexicanos que era nada lo que nos afligía y asustaba, que no se turbara nuestro corazón y que no temiéramos ninguna enfermedad y angustia, porque tú, que eres nuestra Madre, estabas aquí y que nosotros estábamos en tu regazo. Animados con estas palabras, santa Madre de Dios y Madre nuestra, acudimos hoy a ti, seguros de que remediarás todas nuestras miserias, penas y dolores. Amén.
6. Despedida
No ha hecho cosa igual con nación alguna, ni a ningún otro pueblo su gloria manifestó.
Entronización de la imagen de la Virgen de Guadalupe en los hogares Se sugiere realizarla el domingo 12 de septiembre
La familia se reúne en torno a la imagen de la Virgen de Guadalupe, que deberá estar bendecida con anterioridad.
1.Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Todos: Amén. Guía: Santa María de Guadalupe: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús! Tú lo has traído a nuestra patria. ¡Bendita seas! Todos: Amén. Guía: Santa María de Guadalupe: Te proclamamos dichosa todas las generaciones de esta patria nuestra. ¡Bendita seas! Todos: Amén. Guía: Santa María de Guadalupe: queremos que tú seas la Reina de nuestra casa. Por eso entronizamos hoy tu imagen en nuestro hogar. ¡Bendita seas! Todos: Amén. Guía: Santa María de Guadalupe, Reina de México, Todos: salva a nuestra patria y auméntanos la fe.
2. Lector: Escuchemos una parte del mensaje central del hecho guadalupano, tomado del Nican Mopohua:
La Piadosa y Perfecta Virgen le dijo a Juan Diego: «Escucha, ponlo en tu corazón, hijo mío el menor, que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió; que no se perturbe tu rostro, tu corazón; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad, ni cosa punzante, aflictiva. ¿No estoy aquí, yo, que soy tu madre?, no estás bajo mi sombra y resguardo?, no soy yo la fuente de tu alegría?, ¿no estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos?, ¿tienes necesidad de alguna otra cosa?».
3. Guía: Meditemos en nuestro interior este mensaje guadalupano que la Virgen nos dirige hoy.
4. Lector: Escuchemos ahora la Palabra de Dios, tomada del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 11, 19-12,1: «Se abrió el santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de la alianza en el santuario, y se produjeron relámpagos, fragor de truenos, temblor de tierra y fuerte granizada. Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza». Palabra de Dios. Todos: Te alabamos, Señor.
5. Guía: Oremos a Dios, nuestro Padre, apoyados en la intercesión de la Virgen María. - Por la Iglesia que peregrina en México. R/. Te rogamos, Señor. - Por la paz en nuestra patria. R/. - Por las necesidades de nuestra familia. R/. - Por nuestros gobernantes. R/. - Por los que sufren. R/. - Por todos los aquí reunidos. R/.
Guía: Padre, escucha nuestra súplica y danos tu auxilio en nuestras necesidades. Juntos te decimos la oración que tu Hijo nos enseñó: Todos: Padre nuestro…
Guía: Santa María de Guadalupe, Madre de México y Madre nuestra, pon tu casa en medio de nosotros que te proclamamos dichosa, diciéndote: Todos: Dios te salve, María… Guía: Padre celestial: tú nos enviaste a santa María de Guadalupe para que nos trajera a tu Hijo; ella nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia, nacional y personal; por tu bondad escucha las súplicas que te presentamos, apoyados en la intercesión de la Madre de tu Hijo, que también es nuestra madre. Todos: Amén.
Guía: Que nos bendiga el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Todos: Amén.
6. Se puede entonar un canto mariano.
Letanías especiales
Para rezarlas al final del Rosario por la Patria durante esta Semana de Oración, en sustitución de las letanías lauretanas tradicionales
Padre bueno, te pedimos por las necesidades de todos tus hijos que viven en México, a quienes tú conoces y amas:
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Cristo, óyenos. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos. Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros. Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Por los gobernantes y el pueblo, te rogamos, Señor. Por los políticos y servidores públicos, Por los empresarios, obreros y empleados, Por los sindicatos y sus líderes, Por los profesionistas y artesanos, Por los indígenas y campesinos, Por los ganaderos y agricultores, Por las amas de casa y empleadas domésticas, Por los maestros y catedráticos, Por los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación, Por los científicos y técnicos, Por los mineros y pescadores, Por los choferes, taxistas y ferrocarrileros, Por los burócratas y secretarias, Por los militares y policías, Por los desempleados y subempleados, Por las madres solteras, Por los matrimonios desunidos y divorciados, Por los médicos y enfermeras, Por los enfermos y hospitalizados, Por los jóvenes, adolescentes y niños, Por los ancianos y adultos, Por los huérfanos y las viudas, Por los minusválidos y enfermos mentales, Por los presos y sus celadores, Por los jueces y los responsables de la procuración de justicia, Por los artistas y escritores, Por los maestros y alumnos, Por los emigrantes y viajeros, Por el Papa, los obispos, presbíteros y diáconos, Por los religiosos, religiosas y misioneros, Por los que forjaron la independencia de nuestra Patria, Por todos y cada uno de los que formamos la nación mexicana, Por todos los difuntos de nuestra Patria,
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad y misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Un ejemplo para inspirar a todo México
Beato Jerzy Popieluszko, padre de las Misas por la patria
El beato padre Jerzy Popieluszko nació el 14 de septiembre en Okopy, provincia de Bialystok, al nororiente de Polonia. Fue ordenado presbítero por el cardenal Stefan Wyszynsky el 28 de mayo de 1972, en Varsovia. Además del trabajo parroquial, en el templo de San Stanislao Kostka, desarrollaba su ministerio entre los trabajadores organizando conferencias y encuentros de oración. Igualmente asistía a los enfermos, los pobres y perseguidos. Ayudaba a todos los trabajadores, les alentaba, les educaba en el amor fraterno, les invitaba a no reaccionar de manera vengativa cuando alguno era lastimado, les administraba el sacramento de la Confesión y se convirtió en un apoyo para sus familias. Les enseñaba a responder con oraciones y cantos sagrados y patrióticos ante las amenazas y las agresiones que pudieran recibir. Sostenía el movimiento Solidarnosc («Solidaridad» en español) en sus batallas, para garantizar mejores condiciones sociales para la libertad, la justicia y el progreso.
De muchas maneras el régimen comunista intentó asustarlo. Asesinaron a parientes de las personas que le eran más cercanas.
Los juicios políticos a sus feligreses trabajadores de las acerías le inspiraron la institución de las «Misas por la patria». El 19 de octubre de 1984 fue secuestrado y asesinado por funcionarios del Servicio de Seguridad del régimen comunista. Tenía sólo 37 años de edad. En sus funerales participaron más de 400 mil personas, y cada 19 de octubre se celebra una vigilia de 24 horas para recordarlo.
Su tumba se encuentra en la parroquia de San Stanislao Kostka, en la capital polaca, y ha sido visitada por unos 18 millones de peregrinos.
Fue beatificado el 7 de junio del 2010 en una emotiva ceremonia que inició con el rezo de un rosario presidido por su madre.
Misas por la patria, orar por México y los mexicanos Por Omar Árcega E.
Las Misas por la patria fueron idea del sacerdote polaco Jerzy Popieluszko, quien acompañaba espiritualmente a los trabajadores de las acerías de su nación. En ese tiempo Polonia se encontraba bajo el régimen soviético, por tanto no existía un ambiente de libertad y democracia. Los que aspiraban a una vida donde cada persona pudiera decidir sin coacciones su religión, trabajo, inquietudes profesionales y vocacionales, o simplemente expresarse, eran perseguidos, encarcelados o asesinados. Fue una época de terror y opresión. En este contexto surgió la idea de encomendar a una Polonia a través de Misas.
Nace en Querétaro la Misa por la patria
En México, y concretamente en Querétaro, el contexto es distinto, pero dejemos que los propios organizadores nos expliquen: «Nos organizamos para contribuir desde el ámbito espiritual a la edificación de una sociedad más justa, en donde sus habitantes comprendan y ejerciten los deberes universales de la persona humana».
En la diócesis de Querétaro esta idea surge en el Centro de Readaptación Social (CERESO). La intención era fortalecer el sentido cívico de los internos. En junio del 2009 se iniciaron en este lugar; el oficiante fue un misionero de la caridad polaco; los asistentes eran internos, custodios y funcionarios. A partir de ese momento cada mes se hacía la Eucaristía; pero en septiembre de ese año, en que hubo cambio de autoridades civiles, las Misas se suspendieron.
Entonces surgió la idea de continuarlas fuera del penal, concretamente en la Catedral. Se escogió que fueran el tercer jueves de mes a las 20:00 hrs. Para acompañar este acto litúrgico se invita a una escolta y a un coro. Desde octubre del 2009 hasta la fecha se han hecho de manera permanente; a ellas asisten ex reclusos y feligresía en general. Mes con mes el número de asistentes se incrementa, señal de la aceptación que está teniendo.
Fe y patria
Una manera de apoyar al desarrollo de México es que los ciudadanos se formen en valores; por tanto, una Misa por la patria es una forma de potenciar tanto los aspectos cívicos como religiosos.
José Luis Pedraza, cabeza de este esfuerzo, comenta: «Cuando la gente tiene motivos para hacer las cosas reacciona de forma distinta que si se le obliga. Si las personas desarrollan un amor por México, entonces sus responsabilidades las harán con otra actitud, con más coraje, con un mayor empeño. Será más difícil que promuevan o participen en actos de corrupción».
Recordemos que fue con el tañer de aquellas campanas, que convocaban a la Misa matutina, como se dio inicio a la lucha por nuestra libertad.
Fe y patria constituyen los legados más trascendentales a los que el buen ciudadano se acoge para cimentar sus propósitos. La Misa por la patria une valores cívicos y religiosos, y pretende fortalecer el amor por Dios y México. |