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Un bicentenario pensado y vivido desde la fe Imprimir
Escrito por Sergio Estrada   
Jueves 02 de Septiembre 2010

Image La CEM presenta histórica carta pastoral con motivo de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución.

Por Sergio Estrada

A la presentación del documento asistieron Margarita Zavala, presidenta nacional del DIF; Francisco Blake, secretario de Gobernación; Carlos Aguiar Retes, presidente de la CEM; Alberto Suárez Inda, presidente de la Comisión del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana; Mario Ángel Flores, miembro de la Comisión Internacional de Teología del Vaticano; Rodrigo Guerra, y la investigadora del Colegio de México, Soledad Loaeza.

Con el objetivo de sumarse al dialogo nacional por la construcción de un proyecto al servicio de la nación, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), presentó la carta pastoral Conmemorar nuestra historia desde la fe, para comprometernos hoy con nuestra patria. Con este documento  los obispos del país comparten al pueblo una reflexión histórica, teológica y pastoral preparada en cuatro jornadas académicas.

Estructurada en tres apartados, la carta recoge los hechos más significativos del pasado destacando la fe en Jesucristo como elemento vital en la construcción de nuestra identidad como nación.

Las reflexiones de los obispos destacan que el acontecimiento guadalupano tuvo un eco profundoen el pueblo naciente: «Fue germen de reconciliación y fraternidad y ha continuado en los eventos históricos más significativos de México. Es un acontecimiento fundante de nuestra identidad nacional».

Construir México

La carta, presentada en el Polyforum Cultural Sequeiros de la ciudad de México, subraya que «México no necesita un proyecto de nación, sino un proyecto al servicio de la nación que privilegie el anhelo de la libertad y de la justicia, así como la inspiración cristiana que anima a las personas a luchar a favor de la promoción humana individual y social con la perspectiva trascendente, así como el  diálogo plural con el conjunto de ideologías que buscan el desarrollo humano».

Otra parte del documento nos invita a renovar nuestra conciencia sobre la responsabilidad ante los desafíos que la nación afronta en torno a la inseguridad, la injusticia y la violencia. Con este ánimo los obispos manifestaron su compromiso de seguir colaborando en la construcción de la patria, con la convicción de que todos debemos participar.

Los obispos hicieron un llamado a cerrar las puertas a cualquier tentación de emprender caminos violentos que solo provocan muerte, atraso y destrucción. Asimismo, los prelados hicieron sentir su repudio ante aquellos que buscan sembrar un estado de miedo y muerte, mediante actividades ilícitas y delincuenciales, poniendo en riesgo lo alcanzado en nuestro camino histórico.

Un análisis de la historia para un futuro mejor

En su oportunidad, monseñor Suárez Inda pidió perdón por los excesos en los que cayeron los miembros de la Iglesia en la gesta de la Independencia y la Revolución Mexicana.

Dejó en claro que el tiempo es una dimensión de Dios que rige el camino de la historia y de quienes comparten la fe: «Para un católico es necesario dar gracias a Dios por el don precioso de la libertad —aunque no esté del todo conquistada— . Jesucristo es la clave, centro y fin de la historia».

En este sentido el obispo moreliano destacó el acontecimiento guadalupano con un mensaje cristiano que nos impulsa a la reconciliación. También explicó que cuando el cura Miguel Hidalgo enarboló el estandarte de la Virgen no sólo la presentó a Ella como protectora de una nación mestiza, sino como la forjadora de una nación independiente, proclamándola patrona universal. El purpurado se refirió al tema de la excomunión de Hidalgo y Morelos de la Iglesia, concluyendo que murieron perdonados y aceptados nuevamente por la Iglesia: «Siempre profesaron la religión católica y reconocieron con humildad y arrepentimiento sus excesos».

Un presente vivido desde la historia

Por su parte, el presbítero Mario Ángel Flores, director de la Comisión de Cultura de la Arquidiócesis de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional, apuntó que los ideales de justicia y libertad nos interpelan con mayor fuerza ante una sociedad marcada por las desigualdades. Ante esto, pidió hacer un México donde se promueva la superación y el crecimiento de todos en la justicia y la solidaridad.

«Queremos un México que crezca en cultura con una educación integral y científica para todos. Una educación que rompa las ataduras de la corrupción sindical. Un México que viva reconciliado, alcanzando una mejor armonía desde distintas raíces, unificando el respeto de unos a otros. En educación hay que superar el laicismo mal entendido que ha ido deformando los valores del pueblo», asentó en su exposición el padre Flores Ramos.

Al referirse a la consolidación democrática del país, el sacerdote explicó: «La clase política debe tener una madurez político-intelectual  y moral para anteponer el bien de la nación y colocarlo por encima de  intereses personales, partidistas o de poder».


Un mensaje de esperanza

Por lo que concierne a la relación religiosidad-Estado, el secretario de Gobernación, José Francisco Blake, aseguró que México es un país en donde se garantiza el libre ejercicio de la religiosidad, «en donde las distintas asociaciones religiosas conviven en paz y armonía, respeto y tolerancia».

El funcionario dejó en claro que desde la laicidad del Estado es posible garantizar la libertad en la fe, reconocerla  y respetarla desde la democracia, incorporada  a los derechos fundamentales.

El titular de gobernación reconoció la  disposición de aportar desde una visión propia la reconstrucción de lazos comunitarios,  la protección de los desprotegidos  y la inclusión de los marginados: «El Estado colabora con quienes han definido su actividad en torno a esto. Esta carta es un mensaje de esperanza desde la civilidad, donde todos los miembros de la sociedad tenemos la responsabilidad de encontrar un espacio de colaboración».

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