JHS
   Miércoles 08 de Febrero 2012   Inicio arrow No. 790 (29 de agosto de 2010) arrow Los sordos tienen también necesidad de oír hablar de Dios
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín gratuito
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces
¡Ayúdenos!
Franquicia

Feed de El Observador Sucripcion por mail de El Observador Facebook de El Observador Twitter de El Observador

Publicidad

Una novela, un viaje, una aventura...

Soluciones, cerca de ti

Blog de un periodista católico: Jaime Septién

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

Buscando la verdad

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Divulgación de información científica relacionada con la sexualidad

Televisión católica / Iluminando al mundo

Misioneros de Guadalupe

Fuentes RSS
Los sordos tienen también necesidad de oír hablar de Dios Imprimir
Escrito por Autores varios   
Domingo 29 de Agosto 2010

ESPECIAL: LA PASTORAL DE LOS SORDOS

Image Integrar al sordo, un reto para toda la Iglesia - Alexandre, el beato sordo - Agustín Yanes, pionero de la pastoral de sordos - Pastoral de sordos, un lento caminar - Trabajar por evangelizar el mundo del silencio - Aprendiendo del silencio. Mi experiencia en el encuentro de sordos - «Hay que formar a la sociedad en lo que significa ser sordo» - Nuestra Señora del Silencio, la Virgen de los sordos

Los sordos tienen también necesidad de oír hablar de Dios porque hablan con Dios

«Vayan y prediquen el Evangelio», fue el mandato de Cristo. Esas palabras adquieren especial sentido cuando se dicen en el mundo de la discapacidad. Anunciar la Palabra en el mundo del silencio es uno de los retos de la Iglesia. Los sordos también son parte del Pueblo de Dios, también tienen hambre y sed de justicia. Evangelizarlos y acogerlos es una tarea permanente; apoyarlos en sus necesidades emocionales y espirituales es  una de las áreas de oportunidad que enfrentamos como Iglesia.

Hacen falta catequistas y sacerdotes preparados para llegar a ellos. Se necesitan hombres y mujeres que formen comunidad y practiquen solidaridad con los que han sido formados en el rechazo y la exclusión. Como una forma de contribuir a un mayor conocimiento del mundo del silencio, le dedicamos este número.

En la diócesis de Querétaro
Misa para sordos:
Parroquia de Cristo Rey (Madero 297 Pte. Col. Niños Héroes)
Domingos 12 del día

Capacitación:
Centro de Instrucción para Sordos
Ocampo 2-B Norte, viernes por la tarde con José Luís Aboytes


Integrar al sordo, un reto para toda la Iglesia

Surge un centro en la diócesis de Querétaro para apoyar a los sordos: necesario a nivel nacional
Por Omar Árcega E.

Hace meses, en instalaciones de la diócesis de Querétaro, se inició un proyecto para apoyar a uno de los sectores más invisibles y menos valorados de la sociedad: los sordos. La iniciativa fue idea de  José Luis Aboytes, miembro de Acción Católica y sordo desde su juventud.

Al quedarse sordo, José Luis aprendió a leer los labios; esta fue su manera de convivir en el mundo de los que escuchan. No fue hasta hace unos ocho años cuando se interesó por el lenguaje de señas; para aprenderlo fue a una escuela;  allí, en contacto con sordos de nacimiento, se percató de la problemática que enfrenta este sector pues son diferentes las dificultades de los sordos de nacimiento con respecto a los que tuvieron oportunidad de escuchar durante la infancia y la adolescencia.

La soledad del silencio

«Ser sordo es una forma de percibir diferente, una cultura distinta». El sordo de nacimiento, aunque viva con su familia, desde el principio se enfrenta a una terrible soledad, «pues una parte de tu visión del mundo se construye con las interrelaciones que tengas; el sordo muchas veces carece de estas interacciones pues por la incapacidad de sus familiares para comunicarse por señas y la de él para hacerlo de forma oral es imposible que haya una comunicación», por lo que el sordo va creciendo aislado de sus seres más cercanos y  la socialización necesaria para interactuar con el mundo la recibe con interferencias, carencias y distorsiones.

Por otro lado, hay dificultad para expresar con el lenguaje de señas los sentimientos o conceptos abstractos; esto los va aislando de la sociedad y de la Iglesia, porque pocas personas se interesan en relacionarse con un sordo. «Lo básico es la comunicación con el sordo, pues de esta forma se comparten experiencias; así se empieza a comprender el mundo, el oyente que comparte con un sordo va sensibilizándose sobre su percepción».

Surge la idea

Al ver esta situación, José Luis se preguntó: ¿Qué puedo hacer para ayudarlos? Entonces, en el 2007, se le ocurrió crear un curso de verano para ellos cuya temática principal fue la ciencia. Esto le permitió tener un mayor entendimiento de su problemática. Al terminar el curso les propuso seguir de forma permanente con ese espacio de instrucción, idea que fue bien acogida por los jóvenes.

Esto le permitió constatar algo que ya intuía: existe una deficiencia de instrucción educativa en los sordos, pues «en realidad no hay una escuela especial para sordos donde se enseñe a los papás cómo relacionarse con sus hijos; lo que se hace es enviarlos a que aprendan lenguaje de señas, pero los papás, en su mayoría, no se involucran». Esto crea un enorme vacío pues los conocimientos adquiridos por las interrelaciones sociales el sordo difícilmente los obtiene.

Cuando asisten al sistema escolarizado se presenta otra deficiencia: no existe forma de evaluarlos correctamente: simplemente los van pasando de grado sin tener la certeza de que los conocimientos fueron correctamente asimilados. «Terminan secundaria y tienen grandes deficiencias en español, algo básico para acceder a la lectura y conocer el mundo»

El reto: crear habilidades

Con base en este diagnóstico, se decidió crear un espacio donde se combatieran las carencias. En primer lugar, que se integraran a una comunidad; «para ello nos valemos de actividades como manualidades y cocina, la intención es desarrollar un sentido de grupo». Al mismo tiempo se proporciona una adecuada instrucción para la comprensión del español, lo cual abrirá una ventana al mundo de los conocimientos. Actualmente se reúnen todos los viernes. Se cuenta con el apoyo de psicólogos y maestros especializados. El centro funciona gracias a la buena voluntad de los instructores. Se cuenta con estudiantes de Querétaro, El Marques y San Juan del Río.

En el mejor de los casos los familiares cercanos envían al sordo a un curso de lenguaje de señas pero no hay una intención real de ser  «amigo del sordo; yo no voy a poder cuidar a una persona si desconozco cómo es, y la forma de conocerlo es acercarme a sus alegrías, tristezas y vivencias».

Hace un año el Obispo designó a un sacerdote encargado de la pastoral de la discapacidad, pero no ha logrado consolidarse pues algunos catequistas se sienten confundidos. No es fácil explicarle a un sordo «que somos parte de  una comunidad cristiana si no han tenido experiencias de comunidad en sus familias».


Alexandre, el beato sordo

Alexandre Planas Saurí nació en Mataró, Barcelona, el 31 de octubre de 1878. Murió mártir el 19 de noviembre de 1936.

Quería ser religioso salesiano pero no podía ingresar porque era sordo, por lo que hizo votos privados de consagrar su vida al servicio de Dios y de los hermanos. Alexandre se quedó solo cuando la comunidad salesiana en donde residía fue cerrada; vivió en esa propiedad  durante 28 años, y fue como el ángel custodio que cuidó de la casa y el huerto. Alexandre era muy conocido por toda la gente con el nombre de «el Sord».

«El Sord» vivía en el pueblo con mucha caridad, siempre dispuesto a ayudar a las personas necesitadas, por eso todos le recordaban con cariño. Practicó las virtudes cristianas con la sencillez de un santo. La caridad en sus dos aspectos, amor a Dios y amor al prójimo, era su norma de vida. Su amor para con los demás se manifestaba especialmente en el cuidado de los enfermos, atendiéndoles especialmente en los últimos momentos, para que murieran cristianamente. Llevaba una vida de piedad admirable; fue constante en la oración de cada día, piadoso al rezar el Vía Crucis; al salir a caminar o de viaje acostumbraba rezar el Rosario.

Su comida era muy sencilla y pobre; dormía sobre una tabla; llevaba un crucifijo grande colgado del cuello y nunca se lo quitó. Alexandre tenía buena formación religiosa, y durante los casi cuarenta años que vivió colaboró en la enseñanza del catecismo a los niños.

En el año 1931 se volvió a abrir la Casa como Noviciado Salesiano. Para Alexandre fue una de las mejores alegrías de su vida. Alexandre ofreció a los salesianos todo el dinero que había ahorrado con el esfuerzo de su trabajo constante y su espíritu de pobreza. En julio de 1936 los salesianos fueron expulsados de Sant Vicenc dels Horts. Sólo Alexandre pudo continuar viviendo en la Casa, porque no era religioso salesiano. El comité revolucionario, viendo la piedad religiosa de «El Sord», buscaba una oportunidad para matarlo.

El 17 de noviembre de 1936, el salesiano Eliseo García fue a visitar a Alexandre. La visita fue el motivo para que el Comité les acusara falsamente de conspiradores peligrosos. Una patrulla de milicianos fueron a detener a Eliseo y Alexandre. El 19 de noviembre los llevaron en un coche hacia las costas de Garraf (Barcelona), los martirizaron y sus cuerpos los tiraron al mar.

El domingo 11 de marzo del año 2001 el Papa Juan Pablo II proclamó beato a Alexandre Planas junto con 232 mártires de la fe.


Agustín Yanes, pionero de la pastoral de sordos
Por Omar Árcega  E.

Agustín Yanes Valer nació en Cuba, el 26 de febrero de 1929, hijo de padres españoles que regresaron a Tenerife (Islas Canarias) cuando el niño tenía siete meses. A los cinco años tuvo una enfermedad infecciosa y quedó sordo. A los siete años le llevaron al colegio. El maestro, teniendo en cuenta su sordera, le sentaba en su mesa para que pudiera entenderle. Eso suponía un gran esfuerzo, pero él quería aprender y se pasaba las horas leyendo libros que le prestaba el profesor. Terminó la escolarización y le pusieron a trabajar en el comercio de un tío, pero por las tardes asistía a clases particulares, y así pudo terminar el bachillerato superior.

El deseo de ser sacerdote

Cuando tenía once años, al saber que uno de sus primos ingresaba en el seminario diocesano, él también quiso ingresar. El cura del pueblo, que siempre le acogió con cariño, le dijo que no era posible debido a su sordera. La misma respuesta le dieron  franciscanos, jesuitas, escolapios, y en todas las puertas donde llamó pidiendo ser sacerdote.

A los 27 años viajó a Madrid con la intención de operarse los oídos y poder ingresar en el seminario. La operación fue un fracaso; sin embargo, allí tuvo la posibilidad de encontrarse con un colegio de niños sordos, de la Acción Católica de Sordomudos, algo que desconocía, y se ofreció para ayudar a esos niños. Dentro de ese ambiente y viendo la orfandad de los sordos en cuanto a atención religiosa, se le encendió de nuevo la idea del sacerdocio. Ingresó en la facultad de Bellas Artes, en donde estuvo seis años y se licenció. Coincidió con un grupo de compañeros de curso, entre los que estaban Kiko Argüello, el futuro fundador de los Neocatecumenales; María Dolores Travesedo, líder de Juventud Católica; Ángel Fanlo, miembro del Opus Dei. Con esos compañeros se sintió apoyado y animado a perseverar en su idea del sacerdocio.

Las puertas se abren

Conoció al arzobispo José García Goldáraz, el cual se interesó por su problema y deseos sacerdotales y se ofreció a llevar a la Santa Sede la solicitud. Consiguió las dispensas necesarias, pues concluido el Concilio Vaticano II ya la sordera no era impedimento para poder ser sacerdote. Su alegría fue inmensa, y vino a Tenerife para comunicarle la noticia a su familia.

Con las autorizaciones concedidas en Roma, visitó el Seminario de Tenerife, pues tenía la intención de estudiar en su tierra la carrera sacerdotal, y ¡todo el gozo en un pozo! Un superior del seminario le dijo: «Todo eso está muy bien, ¡pero la diócesis de Tenerife no lo necesita para nada!». En Valladolid el  arzobispo le acogió con los brazos abiertos. Allí ingresó en el seminario a los 33 años, encontrando muy buena acogida y profesores que se ofrecieron para darle clases particulares. Agustín daba clase de dibujo a los seminaristas. Se ordenó el 30 de abril de 1967. Celebró su primera Misa en la iglesia de San Francisco el Grande, en Madrid, ante una multitud de personas sordas llegadas de toda España, Portugal y Latinoamérica. Se hizo profesor de Educación Especial y trabajó en el colegio «La Purísima», en Madrid, cuya Congregación de Franciscanas siempre le ayudó y animó.

Impulsor de la pastoral de sordos

Ha visitado treinta y tres veces países de Latinoamérica y muchos de Europa, en labor pastoral con las personas sordas. En reconocimiento a su labor en el mundo del sordo, la Universidad de Sordos «Gallaudet», de Washington, le concedió el doctorado honoris causa en letras y humanidades.

Actualmente es director honorífico y emérito de la Pastoral del Sordo de la Conferencia Episcopal Española y prelado especial de su Santidad. Reside en Tenerife, España, en donde está encargado de la pastoral de las personas sordas como delegado diocesano.


Pastoral de sordos, un lento caminar

De 1905 a 1978 el templo de San Hipólito, en el Distrito Federal, administrado por los Misioneros Claretianos,  constituyó el único punto de encuentro para los sordos católicos del país. En ese año 78 surgió una comunidad de sordos en Guadalajara, Jalisco; en 1989 en Morelia, Michoacán, y en 1991 en Torreón, Coahuila.

Sin embargo, el florecimiento de esta clase de comunidades católicas se da en la primera década del siglo XXI: del 2000 al 2004 se fundaron comunidades en Veracruz, Sonora,  Yucatán,  Distrito  Federal,  Chihuahua,  Baja  California, Aguascalientes y Nuevo León.

Inicia el despertar

En agosto del 2003 se realizó en México la  Conferencia  de  la Fundación Internacional Católica (IFC) para el servicio de las personas sordas. Allí nace la  idea de una organización nacional; se piensa en formar una  Asociación  Católica  de  Sordos.

Otras de las necesidades que se detectaron fue formar una Pastoral de Sordos en cada diócesis. Con esta finalidad se solicitó una audiencia ante la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

La audiencia se realizó el 4 de enero del 2004 y representó la primera acción colectiva de las comunidades católicas de sordos y su primer acercamiento con los obispos de México. 

Posteriormente, en  junio del  2005,  dentro  del  Primer  Seminario  de  Educación Bilingüe,  en  México,  DF,  miembros  de  varias  comunidades  se  reunieron  y proyectaron  la realización de la Primera Reunión  Nacional  de  Comunidades Católicas de Sordos, en Guadalajara, Jalisco.
Las siguientes reuniones  nacionales  se  realizaron en Hermosillo (Sonora), ciudad de México, Reynosa (Tamaulipas) y San Bartolo Coyotepec (Oaxaca).

En  la  tercera  de  estas  reuniones  se  conformó  el  Comité  Promotor  Nacional (CPN)   como organismo de coordinación, orientación,  iluminación, animación, promoción y servicio de la Pastoral de Sordos.

Las actividades

Este organismo está orientado a velar por la formación espiritual y humana de sus miembros, a mantener la Pastoral de Sordos en  fidelidad a  la  Iglesia y su magisterio y a preservar la identidad y la unidad de las Comunidades Católicas de Sordos.

La  unidad nacional trajo consigo el surgimiento de nuevas  comunidades. Del 2005 a la fecha  se  constituyen  comunidades  en  los  estados  de  Sinaloa, Tamaulipas, Coahuila, Puebla, Querétaro, Oaxaca, Tlaxcala y San Luis Potosí. Existe un aproximado de 42 organismos de esta clase en el país. 

Actualmente  se  trabaja  en  la  creación  de  espacios  de  crecimiento  humano-espiritual  para  los  sordos  y  agentes  de  pastoral,  se  diseñan  recursos  de  evangelización  y  catequesis  que  respondan  a  la  realidad  del  sordo y se avanza en la traducción de oraciones católico-litúrgicas.
 
 De manera  preferencial, el CPN  está  enfocado  en  promover  ante  el CEM  la integración  y reubicación  de  la Pastoral  de Sordos  dentro  de  la Comisión  de Evangelización y Catequesis. 

En este rubro, la XXIV Conferencia Internacional «Effatá: la persona sorda en la vida de la Iglesia», realizada en la Santa Sede del 19 al 21 de noviembre del 2009 y a la que asistió una  representación del Comité Promotor Nacional,  trajo consigo  nuevas  esperanzas, pues esta asamblea recomendó, entre otras cosas, la creación  de una oficina central  de  la  Iglesia, a nivel  nacional, que controle y coordine el trabajo pastoral para las personas sordas.

Con información de pastoraldesordos.org


Trabajar por evangelizar el mundo del silencio
Conclusiones del congreso «¡Effatá!»

Del 4 al 6 de junio de 2010 en el Vaticano se llevó a cabo el congreso «¡Effatá! La persona sorda», organizado por el Congreso de la Pastoral de la Salud. Se contó con ponentes de nivel  mundial. A continuación presentamos las conclusiones finales:

1. Ofrecer a las Iglesias locales y particulares los instrumentos para comenzar a trabajar «por y con» las personas sordas, a partir tanto de elementos específicos para la programación pastoral como de subsidios multimedia, entre éstos los DVD visuales que contengan la traducción en la lengua de los signos, que se emplearán como auxilio en el camino de la formación y la participación en la vida de la comunidad eclesial.

2. Cuidar y difundir con particular empeño la «formación de los formadores», en primer lugar de los futuros presbíteros, del personal religioso y de todos los agentes de pastoral. 

3. Como ha surgido en este congreso, se considera de fundamental importancia que, por ejemplo en los seminarios, sea posible acercarse a la realidad de los no oyentes aprendiendo las bases de la lengua de los signos; lograr una vivencia histórica y personal, es decir, conocer las dificultades que presentan la sociedad y  la escuela, así como la Iglesia. Un esquema de formación así, con las debidas adaptaciones, podrá ser usado en todas las latitudes.

4. Convertir en permanente, ante el Consejo Pontificio para los Operadores Sanitarios, el Grupo de Estudio anunciado durante la Conferencia Internacional. Este organismo permitirá las necesarias cualidades e uniformidades del trabajo llevado a cabo en este ámbito.

5. Crear un espacio Internet de referencia, útil para la difusión de las iniciativas, así como para la comunicación y el intercambio entre quienes trabajan en la Pastoral de las Personas Sordas. 

6. Promover la institución de una certificación ad hoc para quien traduce en la lengua de signos en el ámbito eclesial. Se considera un hecho fundamental que se efectúe una distinción entre el «traductor» y el «facilitador». Este último deberá tener la competencia religiosa suficiente para permitirle hacer seguir correctamente, por ejemplo en el transcurso de una liturgia eucarística, el proceder de la función religiosa.

Todos los participantes en el Congreso, finalmente, se han comprometido y se comprometen para que dichas conclusiones operativas sean pronto concretadas, en respuesta a cuanto se ha solicitado por mérito de Su Santidad el Papa Benedicto XVI y recordado durante la apertura de los trabajos de este Congreso por el presidente del Dicasterio, arzobispo Zygmunt Zimowski.


Aprendiendo del silencio. Mi experiencia en el encuentro de sordos
Por Fray Joe Mulcrone

El III Encuentro Internacional de Jóvenes Sordos Católicos del Continente Americano se llevó a cabo del 3 al 10 de julio, en México. Participaron jóvenes sordos, sacerdotes sordos y oyentes, un diácono sordo, psicólogos sordos y oyentes, intérpretes y otros agentes de pastoral del sordo, de Venezuela, México, EU, Trinidad y Tobago y España.


Este encuentro fue una gran experiencia para que los jóvenes sordos se conocieran mejor a sí mismos, su lugar dentro de la Iglesia y la sociedad, conocer mejor a los demás creando fuertes relaciones de amistad y conocer a Dios, para amarle y seguirle. El objetivo es que estos jóvenes se conviertan en evangelizadores de otros jóvenes sordos en sus ambientes.

La Basílica

 Una de las actividades más emotivas fue la Misa en la basílica de Guadalupe. Fray Jaime Gutiérrez, el sacerdote sordo de España, fue el celebrante y predicador. Salimos con él y nuestros intérpretes. Hace cuatro años tuvimos que luchar con los «guardias» de la Basílica para que las intérpretes mujeres pudieran estar cerca del altar; ahora nos trataron un poco mejor.

Tenía que ser extraño para las tres mil personas en la basílica ver el padre Jaime celebrar la Misa en lenguaje de sordos y escuchar una voz femenina, la de su intérprete. Dio una homilía conmovedora;  al final, los tres mil personas rompieron en aplausos. Era la primera vez que un sacerdote sordo celebraba la Eucaristía en esa Basílica.

El jueves fue el día de los desafíos físicos. Tuvimos diversas dinámicas donde fuerza, ingenio e imaginación fueron las armas principales. Esa noche hubo una terrible tormenta con viento y  lluvia. A las 11:00 de la noche no teníamos energía eléctrica, ni agua corriente.

En los días siguientes, cada uno de nuestros cuatro grupos  había preparado un sketch sobre un pasaje del Evangelio. Habíamos empezado con un grupo de jóvenes que apenas se conocían entre sí y tenían que luchar a través de una variedad de idiomas. A finales de esta semana estábamos perfectamente integrados en cuatro grupos. El último día evaluamos lo que había significado la semana: tuvimos una Misa hermosa, una gran cena, un intercambio de regalos y una hoguera encendida en la oscuridad.

A la mañana siguiente, los abrazos finales y despedidas, muchas lágrimas, y todos se dirigían a casa.

Los retos

Durante la semana, mientras los jóvenes trabajaban, hemos tenido otras actividades: reuniones para la pastoral de los trabajadores de los diferentes países, reuniones cada noche para los intérpretes de lenguaje de señas, una reunión del staff cada día. He tenido algo de tiempo para pensar en el Encuentro de la Juventud Sorda.

Estas son algunas reflexiones: 1) La mayoría de la gente joven nos contaba historias acerca de ser «integradas» en las escuelas locales. En muchos de los casos, era la única persona sorda en toda la escuela.  Con frecuencia no había intérpretes de lenguaje de señas. Esto dificulta su proceso de aprendizaje, y por eso  muchos se retiran del colegio a  los 14-15 años. 2) Los sordos enfrentan desigualdad en cuanto a las oportunidades de trabajo, educativas y económicas: esto se multiplica en países del tercer mundo. El reto para la Iglesia es acogerlos, guiarlos, catequizarlos  y evangelizarlos.


«Hay que formar a la sociedad en lo que significa ser sordo»

La doctora española María Antonia Clavería, especialista en otorrinolaringología y coordinadora de  los equipos educativo y sanitario que atienden a los niños con sordera, habla sobre las dificultades de las personas sordas y los retos que como Iglesia tenemos para su correcta evangelización.

¿Cómo ve usted los prejuicios y discriminaciones que sufren los sordos?

«Son fruto del desconocimiento de la persona con sordera, sus repercusiones y sus necesidades. A simple vista no podemos identificar a una persona con sordera y, más aún, podemos equivocarnos en juzgarlas a través de su comunicación. Una persona ciega genera a simple vista compasión y con ello puede recibir ayuda en su alrededor. La persona con sordera no lleva bastón identificador, tampoco va en silla de ruedas, ni lleva un aparato ortopédico. Pero no oye esta dificultad no se palpa, no se valora, no sensibiliza».

¿Cómo hacer para que los sordos tengan una mayor participación en la vida social y pastoral?

« Se trata de normalizar la integración de la persona con déficit auditivo, desde su vertiente más leve a la más profunda en la vida social y, en consecuencia, también en la pastoral. Para ello se tiene que trabajar intensamente para que toda la sociedad, civil y religiosa, esté informada acerca de lo que significa que una persona tenga un déficit auditivo en sus distintos grados, cuáles son las repercusiones sociales, religiosas y espirituales en las distintas etapas de la vida, y las ayudas terapéuticas disponibles. Todo ello va a permitir entender, considerar y ayudar a la persona con dificultades auditivas en sus distintas vertientes. Difícil trabajo si no comienza desde una base pedagogo-educativa y sanitaria asesorada por profesionales expertos de ambos ámbitos, en íntima colaboración y coordinación. Pero en este propósito es preciso que las personas afectadas participen, colaboren y luchen para lograr esta normalización de su integración social».

¿Y de qué manera la persona sorda puede utilizar esta limitación para acercarse a la fe?

 «Diría que la sordera en toda su magnitud no debería ser una limitación, sino una situación de desigualdad respecto a lo que se considera normal en nuestra sociedad, y debemos deducir que lo normal muchas veces no es lo mejor. Nunca una desigualdad debe ser utilizada para un fin. Pero reconozco que las personas con fe cristiana poseen el ‘privilegio gratuito de su fe’ para afrontar el camino de la vida. La persona afectada de sordera puede verse en la necesidad de buscar lo que yo  llamo ‘privilegio de la fe’ para afrontar su desigualdad y con esta inquietud acercarse a ella. Este hecho no lo considero una utilidad de la limitación, sino un crecimiento de madurez personal».

¿De qué manera concreta una persona con este tipo de desigualdad puede convertirse en discípulo y misionero de Cristo en este tiempo?

«Cualquier persona puede ser discípulo y misionero de Cristo siempre que reciba de pequeño, busque o encuentre a lo largo de su vida una adecuada catequesis. Al referirme a ‘adecuada’ en este caso contemplo la deficiencia auditiva y para ello la necesidad de incorporar en la pastoral que no lo disponga, un soporte y asesoramiento pedagogo-catequético especializado para las personas con déficit auditivo en las distintas etapas de la vida, sobre todo en la infancia, y durante su proceso de desarrollo hasta convertirse en adulto, en la edad media de la vida y en la vejez hasta la muerte».

¿Qué elementos cree no pueden faltar en una buena terapia integral para las personas con déficit auditivo?

 «La aplicación de los valores de igualdad y respeto, rodeados de una adecuada educación familiar, socio-pedagógica en todas sus vertientes y sanitaria de la sordera. Todos estos elementos unidos y extendidos a toda la humanidad son necesarios para alcanzar una buena terapia integral de las personas con sordera».

Zenit-El Observador


Nuestra Señora del Silencio, la Virgen de los sordos
Por Omar Árcega

En España, hace mucho tiempo, junto a la devoción a la Virgen en sus advocaciones de la Almudena y de la Paloma, hubo también en Madrid una gran devoción a un cuadro de la Virgen conocido como «Nuestra Señora del Silencio». Cuando se estableció la primera parroquia de sordos en el mundo de habla hispana, lo cual sucedió en Madrid, sus impulsores pensaron  que una devoción mariana para los sordos podría ser «Nuestra Señora del Silencio».

Una vez decidida la advocación de la Virgen, se pensó en su imagen. Sobre su brazo derecho y apoyado en su hombro, sostiene a Jesús Niño que parece querer hablar, mientras Ella, con su dedo índice izquierdo cruzado en la boca, hace ademán de pedir silencio, recordándonos así que, para escuchar la voz de su Hijo, es necesario un «silencio interior» semejante al de María, según nos cuenta el Evangelio según san Lucas (Lc 2, 51), que nos dice cómo «María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón».

La pastoral de sordos de Argentina también la ha tomado como devoción. En el 2007 fue llevada una réplica de la imagen a ese país.

ORACIÓN A LA MADRE DEL SILENCIO
(Compuesta en 1972 por dos personas sordas)

A ti, que oyes nuestras voces, aunque no hablemos, pues comprendes el movimiento de nuestras manos, el lenguaje de nuestros corazones, no te pedimos, Señora, que nos des la voz y el oído para nuestros cuerpos, sino que nos concedas entender la Palabra de tu Hijo, y llegar a Él con amor, para la salvación de nuestras almas. Queremos amar nuestro silencio para evitar la calumnia, el odio y el pecado, y, callando, dar testimonio de nuestra fe. Queremos ofrecerte el silencio en que vivimos para que todos te llamemos Madre y seamos verdaderos hermanos, sin odios, ni rencores, como hijos tuyos. Te rogamos traduzcas nuestro arrepentimiento ante tu divino Hijo, en la hora de la muerte, para que en la otra vida podamos oír y hablar cantando tu alabanza por toda la eternidad. Amén.

<Anterior   Siguiente>

Los artículos firmados son responsabilidad del autor. Las palabras de "El Observador de la Actualidad" y el logo son Marca Registrada. Derechos Reservados: Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2012