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REPORTAJE 
Los padres son los responsables, en ocasiones, de ejercer violencia sobre los infantes — El 19 de noviembre se ha declarado como el Día Mundial para la Prevención del Abuso del Niño
Por María Velázquez Dorantes La violencia es un malestar presente en toda clase económica y social. La violencia infantil, en muchas ocasiones, tiene su origen en el seno intrafamiliar. ¿Cuándo surge la violencia infantil? A partir de la Declaración de los Derechos del Niño, por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el problema de la violencia infantil se transformó en un foco de alerta social. El artículo 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece que los países «tomarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas adecuadas para proteger al niño de toda forma de violencia física o mental, de traumatismos o de maltratos, de descuidos o tratamiento negligente, de maltrato o de explotación, en especial del abuso sexual, mientras se encuentre al cuidado de sus padres, del guardián legal o de cualquier otra persona que esté al cuidado del niño». A pesar de las leyes, establecer los parámetros de cuándo surge la violencia infantil es una tarea enorme y compleja. Basta considerar que el asunto abarca desde el maltrato que sufre el embrión ante una amenaza de ser abortado, hasta la violencia en los centros educativos y culturales, la violencia de parte de los padres o tutores, la violencia infantil en las calles, etcétera. Las cifras actualmente no se han ponderado; sin embargo, señalan que en Iberoamérica no menos de 6 millones de niños, niñas y adolescentes son víctimas de agresiones severas, y 80 mil son las víctimas que cada año resultan muertas por una violencia desatada en la familia. Factores de incidencia en la violencia infantil Como ya se ha dicho, no se trata de un simple y sencillo problema; la violencia infantil es un caos multifacético. Pero sí existen formas de detectar no su origen, pero sí su influencia, y se trata de factores de incidencia en cuatro órdenes: individual, familiar, sociocultural y ambiental. El caso del factor individual. El niño se encuentra expuesto a la violencia cuando es catalogado como un niño fruto de un embarazo no deseado, cuando tiene discapacidades físicas y mentales, cuando su personalidad es de orden hiperactivo. Sin embargo, no se ha mirado la otra cara de la moneda: los padres son los responsables, en muchas de las ocasiones, de ejercer violencia sobre los infantes, gracias a su grado de inmadurez e irresponsabilidad para con la vida. El factor familiar. Es una macroestructura, dado que muchas veces la violencia se desata por problemas económicos y de convivencia, o por la carencia de vínculos afectivos que se acanalan hacia al menor. Nuevamente la responsabilidad de este factor de violencia vuelve a recaer en el adulto. Pero tanto el factor sociocultural como el ambiental sí son elementos de gran discusión y debate cuando de violencia infantil se trata, dado que las costumbres y tradiciones de crianza en todo el mundo son sumamente diferentes; por un lado, se encuentran aquellas relacionadas con el elemento heredado, es decir, reglas y normas que se desvinculan totalmente de la demostración de afecto y que, lamentablemente, son patrones que se repiten día a día. La situación económica es un agente que atrozmente interviene no sólo en este tipo de violencia, sino en muchos más. Cuando los padres del niño se encuentran laboralmente inestables y su situación monetaria puede ser precaria, la carga de traumatismo e ira viene a ser focalizada en el pequeño. La combinación de estos cuatro factores que se descargan en el menor ha logrado que no sólo en América sino en todo el mundo el pequeño sea víctima de maltrato, de abusos e incluso de muerte. Día mundial para la prevención del abuso del niño El 19 de noviembre se ha declarado como el día en el que el mundo debe tomar conciencia de la necesidad de prevenir el abuso infantil. Aunque México se ha comprometido a evitar la violencia infantil, no ha demostrado las medidas correspondientes para saldar la deuda que tiene con este problema. Las cifras levantadas sobre la violencia infantil en México más cercanas son las del año de 1990, en las que se ha declarado que 12 mil 516 niños y 12 mil 433 niñas son maltratados. ¿Cómo ir resolviendo el problema? Antes que nada, los adultos deben tomar en cuenta que la vida humana va de la mano con la dignidad, tanto de un menor como de un indefenso que se encuentra aún en el vientre materno. La educación y la cultura son elementos claves y aglutinadores para ir formando individuos capaces de respetar y tolerar al indefenso; la religión es una de las principales cunas para el fortalecimiento de los valores espirituales y morales que deben suministrarse a toda la sociedad, con la consigna de respetar la vida. La creación de talleres y jornadas en contra de la violencia infantil es puente de reflexión para ir generando madurez social. Una vez detectado el problema, hay buscar ayuda psicopedagógica y espiritual para que el niño recupere la confianza en los mayores, en sus padres o maestros. Se trata de un problema que no se resuelve con el silencio. Hoy más que nunca los niños requieren ser defendidos, porque no son el futuro de las naciones, sino el presente de la vida en la Tierra. |