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DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA  Karl Marx y Friedrich Engels, los teóricos del partido comunista, se ocuparon poco —pero muy malévolamente— de ciertos momentos del desarrollo histórico mexicano.
Karl Marx y Friedrich Engels, los teóricos del partido comunista, se ocuparon poco —pero muy malévolamente— de ciertos momentos del desarrollo histórico mexicano. Ellos inocularon en sus compinches el virus del antimexicanismo, evidente en el aplauso que brindaron a las fuerzas de Estados Unidos cuando éstas invadieron a los que ellos llamaron «salvajes mexicanos». De manera semejante aplaudieron a los ingleses porque invadieron a la India. Con bien explícita admiración hacia los logros de los Estados Unidos, saludaron el triunfo estadounidense como un avance natural de lo que puede considerarse un cierto determinismo histórico. El inexorable triunfo de la «burguesía hegemónica» sobre los estados menos desarrollados confirmaba la teoría del autor de El capital. Marx, de hecho, en razón del fundamental criterio progresista e historicista que condiciona toda su elaboración ideológica, ve un factor de adelantamiento histórico, es decir, un acontecimiento positivo, en la expansión planetaria de la civilización burguesa [Mutti, Claudio, «Sombart y los judíos», en el sitio http://foster.20megsfree.com/486.htm]. «.... En ese momento la burguesía capitalista europea lograba grandes avances, los que fueron vistos por ellos, de acuerdo con sus ideas de esa época, como un paso necesario, preparado del camino a la llegada al poder de los demócratas y comunistas. Punto de vista no privativo de Marx o de Engels, sino común a los círculos socialistas europeos. Ya en septiembre de 1847 había aparecido una nota en la Kommunistiche Zeitschrift, en la que se expresaban las esperanzas de que los estadounidenses se apoderaran de la mayor parte del territorio mexicano. Esa opinión fue claramente compartida y aumentada por Engels quien consideraba que, en todo caso era mejor que California pasara de manos de los perezosos mexicanos a las de los enérgicos yanquis, quienes pronto integrarían sus riquezas al sistema económico mundial. Punto de vista que al tomarlo Marx hace patente que, consciente o inconscientemente, ambos participaban de una de las ideas motoras del expansionismo estadounidense basado en su destino manifiesto: los mexicanos, en tanto que descendientes de los españoles, eran una raza ultradegenerada. Con un criterio de que el fin justifica los medios, sobre todo para Engels, por encima de los principios morales se encontraban los hechos históricos universales. Por otro lado, contradiciendo en gran medida el papel revolucionario otorgado a la burguesía, Engels se lamenta de que los beneficios de la guerra vayan a ser sólo para ella...» [Monjarás-Ruiz, Jesús, «México en los escritos y fuentes de Karl Marx», en Nueva sociedad, número 66, mayo-junio de 1983, pp. 105-111] |