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EL OBSERVADOR EN ROMA 
Entrevista al Cardenal Javier Lozano Barragán presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios.
Por Mercedes De La Torre ¿Cuáles son las prioridades actuales del Consejo Pontificio de los Agentes Sanitarios? Éste es también el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud; por tanto, la prioridad es la pastoral de la salud. La primera prioridad es dar a conocer qué es la salud y la salud no es, como se dice en la declaración de Alma Ata, el perfecto estado de bienestar, porque eso es utópico, sino como dice Juan Pablo II: la armonía. La armonía física, psíquica, social y espiritual que capacita a la persona a seguir la misión que Dios le ha encomendado según la etapa de la vida en que se encuentra. Entonces nuestra misión es, desde este concepto, dar una visión del sufrimiento, del dolor, de la muerte en la resurrección de Cristo el Señor. Y luego tratar de que desde este punto de vista se muevan los 100 mil 113 centros de salud católicos que hay en el mundo. Ha hecho referencia a la confusión que existe en éstas cuestiones de salud. ¿Me podría hablar un poco de este tema, así como decirme cuáles son estos nuevos paradigmas de salud que deberían de ser oficiales? La confusión máxima es entre bienestar y felicidad. La Organización Mundial de la Salud define a la salud como el estado perfecto de bienestar, pero nosotros decimos que esto es absolutamente ficticio porque no existe nunca el estado de perfecto de bienestar, y si alguien dice que todo lo va a encaminar a lograr este estado, está edificando sobre fundamentos que no existen. El nuevo paradigma se basa en esa definición de salud; tiene valores muy grandes pero todo es relativo, todo es subjetivo, no hay una base firme. Viene en último término el desconocimiento del valor y de la dignidad de la persona humana. Aunque no en toda la Organización Mundial de la Salud, pues tiene cosas buenísimas, pero hay ciertas cosas que se van a Naciones Unidas donde priva una mentalidad relativista, subjetivista y basada en el maltusianismo o neo maltusianismo. ¿Qué hace ante esto el PCAS? ¿Qué podemos hacer cada uno de los cristianos para contrarrestar este nuevo paradigma? Bueno, primero que todo, la Iglesia nunca impone, propone. Entonces, proponer el sentido correcto de salud, de vida, de tecnología, de cómo la tecnología debe dirigirse a la promoción de la salud. Debe entonces orientar, y esto es como las campanas cuando tocan a Misa, el que quiere va y el que no quiere no va. |