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Los retos sociales de México y la Iglesia Imprimir
Escrito por Sergio Estrada   
Domingo 21 de Marzo 2010

Image Posicionamiento del episcopado mexicano respecto de los retos sociales de México y la Iglesia

Por Sergio Estrada / Corresponsal de El Observador en la ciudad de México

Monseñor Víctor René Rodríguez, obispo auxiliar de Texcoco y secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), y monseñor Rogelio Cabrera, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y vicepresidente del mismo organismo, se refirieron a las carencias de justicia, paz y respeto a la dignidad de las personas en nuestro país —especialmente a las mujeres y grupos vulnerables—; asimismo, aseguraron que de no ser atendidas estas carencias generarán más tensión en el tejido social de México.

Denunciaron los obispos a nombre de la CEM la presencia de estos fenómenos sociales en diversos países de América, lo que deteriora la vida social y la convivencia armónica de estos pueblos, manifestándose en el crecimiento de la violencia, asaltos, secuestros, corrupción, extorsión y  asesinatos que, día a día, llenan de dolor a las familias.

Expusieron que estas circunstancias se están volviendo cotidianas en nuestra sociedad. Por otro lado está la impotencia frente a la pobreza, la desigualdad y la inequidad en la distribución de la riqueza, así como la falta de oportunidades, de estudio, de empleo y de desarrollo.

Tras lo anterior, los prelados pidieron trabajar por un Estado que garantice los derechos individuales y colectivos, así como la protección y la seguridad en bien de los ciudadanos.

El caso de los Legionarios de Cristo

Más adelante, los dignatarios eclesiásticos se pronunciaron sobre el caso de la congregación de los Legionarios de Cristo: «Al ser una institución de derecho pontificio, la Santa Sede, a través de la Congregación para la Vida Consagrada, tiene toda la autoridad para definir el futuro de los Legionarios de Cristo, y los obispos acataremos la decisión del Vaticano».

Los obispos denunciaron la pederastia, calificada como delito grave,  e invitaron a las víctimas  a denunciar estos actos porque no se puede comprar un silencio que no beneficia a nadie. «Nunca se puede cerrar el paso a la justicia. Todas las víctimas tienen el deber y el derecho de denunciar cualquier acción que haya lastimado su vida o a sus familiares, y ningún obispo debe ser obstáculo para la aplicación de la ley; de ningún modo se deben encubrir situaciones que vayan contra el bien de las personas», aseguraron tajantemente los miembros de la CEM.

Aclararon que no se debe arreglar nada en lo oscuro, y que se proceda conforme a derecho, y si algún obispo se opusiera estaría actuando de manera contraria a la normatividad establecida por la Iglesia.

La Iglesia no esta en contra de las mujeres sino del aborto

En torno al aborto, los prelados calificaron este hecho como delito grave y bajo este término: «Estamos a favor de que ninguna mujer vaya a la cárcel; sin embargo, es la postura de los Estados  la que debe prevalecer para cada caso y se debe respetar. El estar en contra del aborto no es estar en contra de la mujer, porque se debe estar a favor de la vida».

Por lo que concierne a los matrimonios de personas del mismo sexo, los obispos aseguraron respetar estas acciones; sin embargo, subrayaron que quienes promueven estas iniciativas tendrán sus motivaciones e intereses y deben asumir su responsabilidad por las consecuencias de estas uniones.

Calificaron a la unión de personas del mismo sexo como «relación conyugal», pero nunca dijeron «matrimonio», porque para la Iglesia un matrimonio es entre un hombre y una mujer. Apelaron al derecho de los infantes a no ser adoptados por parejas del mismo sexo. Y dejaron toda la responsabilidad al gobierno del DF, «que ha asumido el paquete completo».

Una reforma política más igualitaria

Los prelados pidieron a los responsables de la reforma política trabajar con más empeño en una política limpia y más adecuada a los intereses del país: «Que piensen en México y en los más pobres para salir de este bache económico, político y social».

Igualmente exhortaron a las instancias a combatir la impunidad y promover que la justicia alcance a todos por igual: «Y no que en un tribunal salga mejor el que tenga mayores recursos económicos».

Pidieron que a través de la reforma política se haga todo lo posible por lograr el equilibrio de poderes, de manera que haya oportunidades para todos y para que no se permita ninguna clase de abuso de autoridad.

Mensaje final

Finalmente, los obispos expositores pidieron al pueblo cristiano orar por ellos y por los sacerdotes: «Porque un buen sacerdote es una gran ayuda para el país, y un mal sacerdote daña el tejido social,  y en aquello que nos equivocamos tenemos que ser criticados».

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