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¿Qué podemos esperar con periodistas que son capaces de retocar entrevistas hasta dejarlas irreconocibles?
Por Walter Turnbull
Las frases son contundentes y devastadoras: «Los casos de abuso sexual en la Iglesia católica son la prueba de que el demonio está en El Vaticano», consideró un exorcista líder de la institución [...] «El diablo está trabajando dentro del Vaticano», afirmó el sacerdote Gabriele Amorth [...] «Las consecuencias de una infiltración satánica incluyen luchas de poder en la Iglesia, así como cardenales que no creen en Jesucristo y obispos ligados al demonio» [...]
«Cuando uno habla del humo de Satán (una frase usada por el Papa Paulo VI en 1972) en las habitaciones benditas, todo coincide, incluyendo las últimas historias de violencia y pedofilia».
«Prueba», «diablo en el Vaticano», «luchas de poder», «cardenales que no creen en Jesucristo», «violencia y pedofilia»... Palabras fuertes. Las escuché por error en el programa de Carmen Aristegui.
Mi primera intención fue cuestionar por qué se apoya en el padre Amorth; si cree en todo lo que dice el padre Amorth o sólo en lo que infama a la Iglesia y ratifica la postura de ella; si no sabe que mucho más que en la Iglesia, el demonio está metido en los gobiernos y partidos con que ella simpatiza, en las instituciones financieras, en las escuelas, en los movimientos gay y feministas que ella apoya, en el marxismo, en la ilustración, en la masonería, en los medios de comunicación de los que ella forma parte; el demonio (por cierto, ¿ella cree en el demonio?) ha cobrado una fuerza terrible gracias a tantos abortos perpetrados en todo el mundo, que también ella promueve.
Pero antes se me ocurrió buscar la entrevista original en el diario italiano Il Foglio. El padre Amorth hablaba de la existencia del demonio, de cómo muchos sacerdotes y obispos no creen en él, de cómo algunos practican el satanismo, y de lo urgente que es darle importancia al demonio y al exorcismo. En la declaración jamás menciona la pedofilia, ni la violencia, ni luchas de poder, ni cardenales que no creen en Cristo. Fueron agregados por parte de alguien (se mencionan el Reforma y el Times) que fueron frívolamente acogidos y publicados por Aristegui.
¿Qué podemos esperar con periodistas que son capaces de retocar entrevistas hasta dejarlas irreconocibles? La próxima vez que usted escuche que en una entrevista Fulanito dijo tal y cual, limítese a creer que hubo una entrevista. Y si la noticia involucra a la Iglesia, entonces no crea nada. |