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SOS: ahora son los hermanos de Chile Imprimir
Escrito por El Observador   
Domingo 14 de Marzo 2010

Image En la arquidiócesis de Concepción, la zona más golpeada por la tragedia, se ha contabilizado un alto número de parroquias y capillas dañadas, algunas irrecuperables, templos principales destruidos.

Chile ha vivido el peor terremoto en 50 años. La infraestructura del sur del país quedó gravemente deshecha. Varios cientos de personas fallecidas, un número indeterminado de desaparecidos, 500 mil viviendas dañadas y dos millones de damnificados.

El portal de Cáritas Chile da cuenta de lo que ha sido hasta ahora el 2010 para América. Desde una perspectiva, puede percibirse un año de catástrofes naturales. Por el otro, un año de intensa solidaridad internacional. Para colaborar con Chile, desde Cáritas ya se ha abierto una cuenta especial con sede en este país sudamericano, cuya información se puede consultar en el sitio de Cáritas Chile.

El Papa Benedicto XVI ha mostrado su solidaridad con el pueblo chileno manifestándole su cercanía espiritual: «Rezo por las víctimas y estoy espiritualmente cercano a las personas probadas por esta calamidad tan grave -dijo-; para ellas imploro de Dios alivio en el sufrimiento y coraje en esta adversidad».

El sucesor de san Pedro dirigió su pensamiento en el Angelus del domingo 28 de febrero «a Chile y a las poblaciones afectadas por el terremoto, que ha causado numerosas pérdidas en vidas humanas e ingentes daños». «Estoy seguro de que no va a faltar la solidaridad de muchos, en particular de las organizaciones eclesiales», destacó.

Dentro del propio país se organizó un «teletón» llamado «Chile ayuda a Chile». La meta económica se duplicó, destacó el valor de la solidaridad y de la unidad del país en esta hora de dolor.

En la arquidiócesis de Concepción, la zona más golpeada por la tragedia, se ha contabilizado un alto número de parroquias y capillas dañadas, algunas irrecuperables, templos principales destruidos. No se permite el acceso a la catedral por temor a derrumbes. Además, hay hogares de ancianos con grandes daños, pero sin heridos ni víctimas fatales, y familias sin hogar abandonadas.

Un techo para Chile está trabajando en la Plaza de Armas de Concepción con 300 voluntarios que prestan ayuda en los supermercados que fueron saqueados, y llevando líquido a las familias damnificadas. Se están preparando bolsas de alimentos y estableciendo cuadrillas para limpiar escombros.

Al escribir estas líneas, en la zona del Biobio aún hay decenas de miles de personas sin luz, agua y gas. Chile tardará en recuperarse entre 3 ó 4 años, según ha asegurado la presidenta del país, Michelle Bachelet.

Bachelet, además, ha cifrado en 30 mil millones de dólares la cantidad de dinero necesaria para las tareas de reconstrucción. Una cantidad que probablemente obligue al país a recurrir a la ayuda internacional.


«El trabajo de los voluntarios que se movilizan es un bosque que crece»
Testimonio de monseñor Ricardo Ezzati Andrello, arzobispo de Concepción

Uno ha visto un clima de guerra, la gente defendiendo sus bienes. La presencia de los militares ha dado un poco más de serenidad.

El desastre es grande desde el punto de vista material. El otro terremoto, el espiritual, asusta tanto como el primero. Hay una ola de generosidad solidaria, el trabajo de los voluntarios que se movilizan es un bosque que crece. Pero los actos vandálicos son árboles que caen y hacen mucho ruido.

Nosotros estamos llamando a la gente a recuperar el ánimo, a poner los valores fundamentales para inspirar la acción cotidiana. Necesitamos en este momento tender la mano, no amenazar con nuestras manos.

La gente hoy día necesita cercanía, comprensión y seguridad. Gracias a Dios, esto último se está manejando mucho mejor que al principio, por las medidas oportunas que se están dando.
Necesitamos una voz única de conducción. Necesitamos un guía que oriente las acciones que hay que llevar adelante.

Tenemos luz y agua en varias partes, hay que comenzar a organizar muy bien la ayuda a la gente, con víveres.

Nosotros hemos puesto a disposición de la autoridad todas las redes nuestras. Vamos a hacer la distribución de la ayuda que nos llega a través de las parroquias, capillas y comunidades.

La mayor parte de nuestros templos está en el suelo, pero eso es lo de menos. Lo que nos interesa es el templo vivo que son las personas.

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