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CONTRACULTURA 
Esta estadounidense, a largo de sus 87 años, convirtió su vida en causa de efectos maravillosos y aleccionadores que, me parece, siguen teniendo actualidad.
Por Ignacio Navarro Valle Esta estadounidense, a largo de sus 87 años, convirtió su vida en causa de efectos maravillosos y aleccionadores que, me parece, siguen teniendo actualidad: Desde los 2 años perdió la vista, el oído y el habla. A los 6 años, por iniciativa de sus amorosos padres, empezó a ser educada por otra mujer, Anne Sullivan. La niña Helen dejó su conducta semisalvaje para convertirse en el ser humano que hoy amamos. Reconectada con el mundo exterior, a través de la paciencia y enseñanzas de su maestra, a los 18 años aprendió a nadar, remar, navegar y montar a caballo. Desarrolló una extraordinaria sensibilidad e inteligencia, llegando a escribir 13 libros. Recibió premios, dictó conferencias, siempre ayudada por una asistente, despertando la conciencia de todos para recaudar fondos para la Fundación Estadounidense de Ciegos. En la Universidad logró obtener dos doctorados, uno en Filosofía y Letras y otro en Ciencias. Hoy, después de su muerte en 1968, Helen sigue inspirándonos a tomar responsabilidad de nuestra vida. |