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Informe sobre la libertad religiosa en México
Por Omar Árcega E.
Pew Research, institución estadounidense que realiza análisis sociales, políticos, religiosos y de tendencias, ha publicado el estudio Restricciones globales en la religión, que analiza el estado de la libertad religiosa en el mundo.
La libertad religiosa puede ser coartada por políticas de gobierno o por una negativa aceptación por parte de ciertos grupos sociales. Esto nos habla de de dos variables: 1) Restricciones gubernamentales y, 2) Hostilidad social. Con base en estos paradigmas se ha hecho una clasificación. Para mayor precisión se han «medido» estas categorías en: baja, moderada, alta y muy alta.
Los países peor colocados, analizando conjuntamente la restricción religiosa desde el punto de vista social y político, son Arabia Saudí, Indonesia, Egipto y Paquistán. Arabia Saudí se caracteriza por ser el país del mundo con más restricciones del gobierno, seguido muy de cerca por Irán. Iraq tiene el dudoso honor de tener la sociedad más hostil contra la libertad religiosa.
Los países que constituyen los territorios donde se puede ejercer la religión con más libertad son Brasil, Japón, Argentina, Perú, Corea del Sur, Taiwán y Mozambique.
Situación en América
Perú, Brasil y Argentina son los países mejor posicionados. Allí existe restricción gubernamental y hostilidad social bajas. Venezuela tiene restricciones gubernamentales moderadas y hostilidad social baja; allí el más grave problema está representado por políticas públicas poco tolerantes. Caso contrario es el de Colombia, donde la hostilidad social es moderada y el gobierno se cataloga como bajo en sus políticas de restricción.
Caso México
Dentro de los países de la región México es el país más hostil a las cuestiones religiosas. En cuanto a la hostilidad social se encuentra en el nivel «alto», y respecto a la violencia ejercida por políticas de gobierno está catalogado dentro del nivel moderado. Nos encontramos en situación similar a Kenia, Nigeria, Nepal y Etiopía. Como punto de comparación tenemos que en Ghana y el Congo hay menos restricción gubernamental que en nuestro país, o que en Tanzania hay menos hostilidad social que en México.
Esto pone en evidencia una paradoja: como sociedad nos percibimos «religiosos», pero al mismo tiempo ejercemos una autocensura hacia las expresiones de esta característica.
El reto
Por cuestiones históricas, México ha vivido un feroz anticlericalismo desde el ámbito gubernamental, pese a que fuimos y somos una sociedad donde la religión pesa. Decenas de años con libertades religiosas restringidas han modelado un tejido social donde se habla poco de Dios y credos, estos son factores que pueden explicar la hostilidad social hacia lo religioso. Sin embargo, hemos decidido iniciar el arduo camino hacia la democracia. Esto implica primar el diálogo y el respeto entre los diversos actores sociales, aceptar y acoger las expresiones religiosas. A los católicos nos exige informarnos y formarnos en los aspectos sociales y espirituales de la Iglesia. Esto repercutirá en una nación donde se puedan expresar la visión y el sentir religiosos sin coacciones sociales o reprimendas políticas. Sólo así México será un país donde libertad y democracia sean sólidas realidades y no meros buenos deseos. |