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CONTRACULTURA
Tres hombres que desde 1945 vienen trasformando, para bien, no solo sus vidas y las de sus familias, sino la de millones de personas en éste y otros 17 países.
Por Ignacio Navarro Valle / Zapopan, Jal.
Quien lo escuchó responder a la pregunta que les lanzaba en una reunión de emprendurismo, si conocían a alguien que se hubiera convertido en millonario trabajando sólo ocho horas diarias, me comenta que dijo: ¡nadie! Y esta exagerada respuesta, percibo, resume la vida de tres hombres que desde 1945 vienen trasformando, para bien, no solo sus vidas y las de sus familias, sino la de millones de personas en éste y otros 17 países, por lo siguiente:
Lorenzo (DF. 1918- ) quien respondió de esta manera, Roberto (DF. 1928- ) ambos de apellido Servitje y su cuñado Jaime Jorba (Tarrasa, España 1918- ) hace 65 años vieron y dieron vida a la que hoy es la empresa mexicana de alimentos más grande del país, y la segunda más grande panificadora del mundo. Si bien los tres tuvieron padres españoles, es en México donde constituyen y desarrollan esta emblemática organización que, en muchos casos, es referente de exageración positiva; esto es, de excelente calidad, limpieza y atención, desde la tiendita de la esquina hasta la más grande cadena de autoservicio. De los tres se han escrito y dicho estupendas historias, de las cuales, por espacio, deseo comentarle aquellas que encuentro presentes en ellos, con sus más y sus menos estilos de ser, como su común denominador:
- Desde siempre, Don Lorenzo ha sido el líder; esto es, el de mayor influencia en el grupo, aun cuando no haya estado todo el tiempo al frente y hoy jubilado (por su estado de júbilo), su hijo sea quien dirija el grupo.
- Iniciarse en el negocio de pan de caja (la madre de los Servitje tenía pastelería) requirió un adecuado y bien pensado plan de negocios que se pusieron a ejecutar con disciplina, más de ocho horas diarias, los siete días de la semana.
- Admiten humildemente que a lo largo de estos 65 años han metido la pata muchísimas veces, teniendo que rectificar frecuentemente. En España, por ejemplo, tuvieron que vender el negocio.
- Ninguno de ellos se atribuye el éxito solo, como don Lorenzo declara: «Cuando alguien dice Bimbo de don Lorenzo, corrijo de inmediato: En Bimbo se conjuntó el esfuerzo de muchos soñadores que dimos origen y fundamento a esta gran empresa.»
¡Ah, que exagerados! ¿No le parece? |