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Los medios sólo publican lo que es novedad. Tal vez por ello los medios no han mencionado el resultado de la última medición de confianza en las instituciones, que publicó a fines de febrero la prestigiada firma Consulta Mitofsky.
Por Antonio Maza Pereda
Los medios sólo publican lo que es novedad. Tal vez por ello los medios no han mencionado el resultado de la última medición de confianza en las instituciones, que publicó a fines de febrero la prestigiada firma Consulta Mitofsky. Porque esa encuesta reitera algo muy sabido: una muestra nacional en hogares, con ciudadanos con credencial de elector, indica que la Iglesia es la institución que más confianza genera en la ciudadanía. Le siguen, en ese orden, el Ejército y las Universidades.
Estoy seguro de que si esta empresa preguntara sobre las Iglesias y sobre las religiones organizadas, el resultado no sería muy diferente. El ciudadano mexicano siempre ha tenido a las Iglesias como instituciones dignas de confianza, a pesar de los múltiples ataques de la prensa y los medios anticlericales. Por otro lado, las instituciones que menos confianza generan en la ciudadanía son los diputados, los partidos políticos y el senado. Tampoco es novedad: siempre ha sido así en estas encuestas.
Esto no sería importante si no fuera por la aprobación de la modificación a la Constitución para declarar a la República como Laica. Las dos instituciones que generan menos confianza, diputados y partidos políticos, envían a la tercera institución con menor confianza en los ciudadanos, el Senado, una modificación a la Constitución para reducir la libertad de expresión y de acción de la institución que más confianza genera, la Iglesia.
Es muy claro. Si no pueden generar confianza, a pesar del gasto millonario en los medios para promoverse, lo que hay que hacer es acallar a quien sí goza de esa confianza y que puede opinar de modo diferente. O sea: hay que callar la opinión de esa terca institución que es la Iglesia.
Naturalmente, esto es un acto profundamente antidemocrático. No solo se trata de ignorar a quien genera más confianza de la ciudadanía: se trata de que los ciudadanos no podamos escuchar voces diferentes. En su retorcida lógica piensan (es un decir) que si no hay quien opine diferente, la ciudadanía les tendrá más confianza. Y de ahí la necedad de querer volver a los tiempos en que su jacobinismo era manifiesto y no solapado como lo es ahora. |