|
LOS VALORES DE MÉXICO
Ante las catástrofes, las reacciones humanas son reveladoras. La cortesía, la tolerancia, el respeto se ponen a prueba. Los verdaderos valores salen a la luz… y no siempre pasan la prueba.
Por Antonio Maza Pereda
Ante las catástrofes, las reacciones humanas son reveladoras. La cortesía, la tolerancia, el respeto se ponen a prueba. Los verdaderos valores salen a la luz… y no siempre pasan la prueba.
En el sismo del 1985, hace casi 25 años, las reacciones de la población fueron ejemplares. Y las de los gobernantes no lo fueron tanto. El gobierno de la ciudad de México se paralizó. La única acción clara que tuvo fue la de oponerse a que se aplicara el plan DN3 de la Secretaría de la Defensa. Ante el vacío de autoridad, la población tuvo una reacción muy positiva. Muchachos y muchachas se pusieron a dirigir el tránsito. Señoras se ponían a hacer canastas de tortas, para alimentar a los rescatistas. Se hacía cola para donar sangre, al extremo que hubo que suspender las donaciones porque ya no había donde almacenarlas. Por otro lado, no hubo motines, rapiña, asalto a supermercados. Y mientras, el gobierno seguía paralizado. Una clara muestra, en directo, de quién tiene verdaderos valores.
Ante las recientes inundaciones en la ciudad de México y varios estados, ¿cuál ha sido la reacción? Sí, ha habido cambios. Hubo una reacción de las autoridades: no hubo parálisis. De nuevo se dijo que no hacía falta el plan DN3, aunque en catástrofes mucho menores sí se ha usado con gran eficacia. Los gobernantes de partidos de oposición coincidieron en dos cosas: en decir que no eran culpables y en echar la culpa al gobierno federal. Como si sus descuidos ya no importaran porque hubo otros descuidados. Un gran manejo en los medios; aprovechando la ocasión para aparecer y verse bien. La gran oportunidad para mejorar su imagen en vista de las elecciones presidenciales del 2010.
Desgraciadamente, siempre habrá reacciones como éstas. Hay algunos que dan generosamente toda la ayuda que pueden, quienes promueven y administran centros de apoyo para los damnificados. Y siempre habrá quien busque lucrar vendiendo las donaciones, usándolas para hacerse publicidad o mejorar su imagen política, como ha sido el caso de diputados que han donado, más o menos voluntariamente, parte de sus jugosos ingresos para Haití.
Observémonos nosotros mismos. ¿Cuáles han sido nuestras reacciones ante estas desgracias? ¿Qué nos brota del corazón ante estos hechos dolorosos? ¿Qué valores se revelan espontáneamente? Es muy fácil decir que tenemos algunos valores, hasta defenderlos públicamente. Pero llevarlos a la práctica en situaciones graves, cuando nos significa esfuerzo, sacrificio, graves molestias, eso es otra cosa. |