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¿Anarquistas o renegados? Imprimir
Escrito por Sergio Ibarra   
Domingo 17 de Enero 2010

DILEMAS ÉTICOS

Image Estos renegados escondidos detrás de un partido político, según ellos, pelean por las causas de las minorías, olvidando la hipótesis de la democracia que debe favorecer a las mayorías

Por Sergio Ibarra

Paul Feyerabend, quien fuera uno de los filósofos de la era moderna, de origen austriaco, calificado como un anarquista, pero de los buenos, estableció un enunciado en el ámbito de la ciencia: «todo vale». Siempre cuestionó a los racionalistas. No existe una sola forma de llegar al conocimiento y de conocer la verdad. No todo hay que demostrarlo. Si Feyerabend esta errado, entonces también esta errado Copérnico, Galileo, Newton, Bohr o Einstein. Una buena parte de los descubrimientos e inventos han provenido de mentes que fueron capaces de retar el estado del conocimiento. A eso se refería. La cuestión es que ha habido una profunda confusión. Una parte de los que se hacen llamar anarquistas ha confundido estas conclusiones y se ha lanzado a cuestionar todo y a rechazar todo y a querer fundar una sociedad sobre bases de muy dudosa validez moral, física, económica y biológica.

Estos renegados escondidos detrás de un partido político, según ellos, pelean por las causas de las minorías, olvidando la hipótesis de la democracia que debe favorecer a las mayorías. Cuando en el Distrito Federal se bloqueó la principal avenida de la ciudad  no hubo forma de hacerles entrar en razón hasta que el ejercito les dijo que se quitaban o se quitaban. Perjudicaron a miles de personas, incluidos turistas. Y como si nada, todo vale.

Se aprobó el aborto voluntario. Se atropelló el interés de las mayorías. El pueblo les pidió que se procediera con un plebiscito, cosa que negaron. Como si se tratara de un triunfo que hará mejor a la sociedad, lo celebraron con bombo y platillo. Claro, todo vale.

Luego se les ocurrió que había que legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Hay una enfermedad mortal que es necesario que las nuevas generaciones entiendan que no se trata de una moda, sino que, justamente, se ha extendido por las relaciones homosexuales. Estos renegados ¿han planteado soluciones de fondo a esta problemática que lamentablemente pone al ser humano en contra de su propia naturaleza? ¿Valoraron las consecuencias que tienen estas «modernidades»? Tal como la propia Iglesia católica lo ha planteado, no se trata de rechazarles y de acorralarlos, pero tampoco de promover lo que científicamente atenta contra la naturaleza y la raza humana.

Es un tema difícil, no podemos negarlo, pero hay que dejar claro que, salvo unos cuantos casos que biológicamente lo justifiquen, no se nace homosexual:  la sociedad los engendra, igual que los criminales.

Ahora reniegan de los impuestos cuando boicotean la urgente reforma energética. No contentos con todo lo anterior, ahora atentan con lo más sensible: las parejas homosexuales pueden adoptar hijos. Claro, todo vale.

Queda de dos sopas: o son unos ignorantes o responden a intereses  perversos.

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