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Una peregrinación milenaria Imprimir
Escrito por Omar Arcega E.   
Domingo 17 de Enero 2010

REPORTAJE

Image En el año santo  la llamada  ruta jacobea será transitada por unos 15 millones personas.

Por Omar Arcega E.

Begoña y Pierre, una española y un francés, estaban felices. Habían llegado el 31 de diciembre a la ciudad de Santiago de Compostela. Serían testigos de cómo se abriría la llamada «puerta jubilar» de la catedral. Una puerta que sólo se abre en el llamado año santo. El presente 2010 entra en esta categoría, es decir, los peregrinos que visiten la tumba del apóstol, previos algunos requisitos, obtendrán  la indulgencia plenaria.  Este tiempo se inició con la apertura de la puerta jubilar el 31 de diciembre del 2009 y terminará el el mismo día pero del 2010. Desde ahora la llamada  ruta jacobea será transitada por unos 15 millones personas. La ruta está conformada por una red de caminos de peregrinación que comunica los lugares más distantes de Europa con la tumba del apóstol Santiago. Fue declarada por el Consejo de Europa Primer Itinerario Cultural Europeo en 1987, y reforzada con la declaración por parte de la UNESCO en 1993 como Bien Patrimonio de la Humanidad.

Nace la tradición

El peregrinaje, como fenómeno medieval, tuvo un componente eminentemente religioso.

El móvil más puro y genuino era la devoción al Apóstol, aunque también se podía peregrinar para satisfacer un voto, para prepararse espiritualmente antes de pedirle una gracia al Apóstol o a Dios y, un motivo muy común, para la expiación de una culpa.

La peregrinación ha traspasado los siglos debido al apoyo en infraestructura que dieron los diversos reyes de las regiones de la España antigua: se construyeron caminos y puentes para facilitar el tránsito de los caminantes .Otro de los aspectos fundamentales que sostuvo el fenómeno de la peregrinación jacobea fue la hospitalidad del Camino de Santiago, protagonizada tanto por los poderosos como por los humildes. Esta práctica motivó la fundación de instituciones asistenciales que atendieron a las necesidades espirituales, materiales y sanitarias de los peregrinos. Según el origen de su fundación, eclesiástica, civil o popular, los centros se podían clasificar en hospitales episcopales, catedralicios,  de las órdenes militares, monásticos, reales, fundaciones nobiliarias, hospitales parroquiales y, en el caso de las ciudades del Camino, hospitales de gremios y de cofradías. En este sentido es necesario destacar la importancia de los monasterios de Cluny, o de órdenes militares, sobre todo la de San Juan de Jerusalén.

En la actualidad

Hubo en las últimas décadas del siglo XX una serie de acontecimientos, casi siempre localizados en los Años Santos de 1982, 1993, 1999 y 2004, que hicieron revitalizar la peregrinación a Compostela y dieron a conocer más y mejor el Camino de Santiago. Cabría destacar la visita de Su Santidad el Papa Juan Pablo II en 1982 y 1989, y los proyectos de revalorización y revitalización de los Caminos de Santiago de los organismos públicos, principalmente los de administración gallega.

Un capítulo de vital importancia para fomentar el conservacionismo del espíritu de la peregrinación y del interés por el Camino de Santiago lo constituyen las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, organizadas en España y en toda Europa occidental (Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda y Alemania, principalmente).

Actualmente los distintos gobiernos, en unión con fundaciones o asociaciones, dedican recursos al mantenimiento y mejora del llamado «Camino de Santiago» que, en realidad, es una multitud de rutas que atraviesan montes, rodean barrancos y atraviesan los bosques del norte de España. Begoña y Pierre, previa confesión y otros requisitos, tienen su indulgencia plenaria, y no sólo eso: han hecho un camino de conversión.


Así nació el Camino de Santiago

La ciudad de Santiago de Compostela en este año se viste de gala. En efecto, el 2010 será año santo, es decir, Año Jacobeo .

Santiago de Compostela, situada al noroeste de España, es punto de referencia para el mundo católico. Según la tradición, en esta ciudad se encuentran los restos de Santiago Apóstol. Se dice que en los primeros años de la cristiandad a él le fueron adjudicadas las tierras españolas para predicar el Evangelio. Sin embargo, tuvo poco éxito y escaso número de discípulos, por lo que decidió volver a Jerusalén. En Palestina fue torturado y decapitado. Se prohibió que fuera enterrado, por eso sus discípulos trasladaron el cuerpo hasta la península ibérica. Remontaron por el río Ulla hasta el puerto romano, en la costa Gallega, de Iria Flavia, la capital de la Galicia romana. Allí enterraron su cuerpo en un compostum o cementerio en el cercano bosque de Liberum Donum, donde levantaron un altar sobre el arca de mármol.

El renacer

Tras las persecuciones y prohibiciones de visitar el lugar, se olvidó la existencia del mismo, hasta que en el año 813 el eremita Pelayo observó resplandores y oyó cánticos en el lugar. Con base en este suceso se llamaría al lugar Campus Stellae, o Campo de la Estrella, de donde derivaría al actual nombre de Compostela.

El eremita advirtió al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, quien, después de apartar la maleza, descubrió los restos del Apóstol identificados por la inscripción en la lápida. Informado el Rey Alfonso II del hallazgo, acudió al lugar y proclamó al apóstol Santiago patrono del reino, edificando allí un santuario que más tarde llegaría a ser la Catedral.

A partir del siglo XI Santiago ejerció una fuerte atracción sobre el cristianismo europeo y fue centro de una peregrinación multitudinaria, a la que acudieron reyes, príncipes y santos.

En los siglos XII y XIII, época en que se escribió el Códice Calixtino, primera guía del peregrino, la ciudad alcanzó su máximo esplendor. El Papa Calixto II concedió a la Iglesia Compostelana el «Jubileo Pleno del Año Santo» y Alejandro III lo declaró perpetuo, convirtiéndose Santiago de Compostela en Ciudad Santa, junto a Jerusalén y Roma.

Caminar y orar

A partir de entonces es una tradición peregrinar hasta la catedral donde se encuentran los restos del apóstol Santiago. Cada año llegan millones de peregrinos de los cinco continentes. El peregrinar implica recorrer un camino que en la antigüedad se hacía a pie o a caballo. No sólo es el acto de andar: implica también hacer un recorrido de instrospección y espiritual.

En este año 2010 millones de personas visitarán la tumba del Apóstol. Oremos para que su peregrinar no se quede en un mero trasladarse físicamente, sino, sobre todo, en hacer un recorrido interno y espiritual.

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