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OBRAS Y RAZONES
La tercera vía reconoce la existencia de un ser humano en pleno desarrollo en el seno materno y el derecho que asiste a la mujer para decidir sobre su maternidad.
Por Jorge E. Traslosheros
El año que terminó fue intenso en el debate por la vida. Se han escrito páginas intensas en el mundo y México no ha sido la excepción. Se trata de un asunto de especial relevancia pues nos confronta con la visión que nuestra cultura tiene de la justicia y del ser humano y que tiene la capacidad de orientar toda nuestra convivencia social. El debate es extenso e implica el tratamiento que damos a las mujeres, a los concebidos, a los migrantes, a los niños de la calle; que involucra problemas como la eugenesia, la eutanasia y todo cuanto afecta nuestro aprecio por la persona. El aborto, lejos de agotar el debate, es tan sólo el aspecto más visible —por ahora— de esta auténtica batalla por una cultura centrada en la dignidad humana. Vale la pena hacer un balance de trinchera y de lo sucedido en México.
El problema del aborto se genera en el momento en que una mujer, al saberse embarazada, por la razón que sea y que no debemos juzgar, decide que no quiere ser madre. En este momento dos personas parecen entrar en conflicto, lo que se expresa como un dilema de valores y derechos: la libertad y la vida. Cualquier otra razón que se esgrima en pro o en contra se subordina al mismo problema puesto que, si la mujer decide ser madre, el dilema deja de existir y el debate se vacía de contenido. Las condiciones sociales o personales hacen más dramático el problema, pero no lo crean.
Frente al dilema se han planteado tres posturas. La primera afirma que en el vientre materno no existe un ser humano, por lo que es legítimo matarlo en beneficio de la libertad de la mujer. La segunda reconoce que en el vientre de la mujer existe un ser humano, pero considera que su derecho a la vida es el único que importa, por lo que niega cualquier opción de libertad a la mujer. Amas son injustas y generan violencia pues niegan el derecho de alguna de las partes.
La tercera vía reconoce la existencia de un ser humano en pleno desarrollo en el seno materno y el derecho que asiste a la mujer para decidir sobre su maternidad. Busca salvar la vida del concebido y la libertad de la mujer. Es una solución en justicia que nos responsabiliza para apoyar iniciativas de la sociedad civil, así como políticas públicas, en beneficio de la mujer y del concebido. Esto implica educación, prevención, atención a la mujer embarazada y, muy importante, la adopción.
A lo largo del año diecisiete estados de la república mexicana modificaron sus constituciones y códigos penales para: garantizar el derecho a la vida desde la fecundación hasta la muerte natural, reducir o eliminar las penas a la mujer que se ha visto orillada al aborto y, muy importante, penalizar a quienes lucran con la desgracia de la mujer en un comercio perverso. En México se ha abierto paso la tercera vía, optándose por la justicia en defensa de la vida y la libertad. Por fortuna, en otras latitudes como España, República Dominicana y Estados Unidos el reporte es también positivo. Una buena noticia para afirmar nuestra esperanza. |