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INTERNACIONAL
En apretada votación se rechaza considerar «orientación sexual» y la «identidad de género» como nuevas categorías de discriminación
La ONU es una institución de luces y sombras. En los últimos años se había caracterizado por políticas que atentan contra la familia. En los últimos días de diciembre del 2009, en su consejo general, deliberó sobre una importante cuestión: ¿es la orientación sexual una categoría de discriminación?
Los antecedentes
La noticia trae una historia larga. En julio del 2009 el comité de la ONU encargado de supervisar el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales publicó el llamado «Comentario General N°. 20», en donde no sólo se pone fin a la penalización de la homosexualidad, a la violencia y a la discriminación injusta, sino que va mucho más allá y aduce que existen dos nuevas categorías antidiscriminatorias a pesar de que los Estados soberanos han rechazado en reiteradas oportunidades esas mismas categorías en debates abiertos de la ONU.
El artículo más polémico del documento establece que «los Estados miembros adheridos al tratado aceptan garantizar que los derechos enunciados en el presente Pacto serán ejercidos sin discriminación de ninguna clase, ya sea a causa de raza, color, sexo, lengua, religión, identidad política, propiedad, estatus nacional, social, de nacimiento o de cualquier otra índole».
Todo perfecto hasta las ultimas cuatro palabras: «o de cualquier otra índole». Aquí es donde el comité afirma: «se necesita una aproximación flexible al área de ‘cualquier otra índole’» y que «‘otra índole’, según se contempla en el Artículo 2, Párrafo 2, incluye la orientación sexual». La «identidad de género», continúa diciendo el comentario general, «se reconoce entre los motivos de discriminación proscriptos; por ejemplo, en el caso de las personas transexuales, transgénero e intersexuales».
Esta interpretación se pretendía hacerla vinculante a los estados miembros, con lo cual deberían adecuar sus leyes y políticas. Sin embargo, esta propuesta causó una grave controversia, al grado de tener que dirimirla en el Consejo General.
Otra cláusula conflictiva del Comentario General 20 hace referencia a los polémicos Principios de Yogyakarta, documento no vinculante que intenta reinterpretar los derechos humanos existentes para incluir los llamados derechos homosexuales. Los Principios de Yogyakarta no tienen fuerza de ley y fueron redactados por activistas que apoyan la homosexualidad y burócratas de la ONU.
La controversia se desata
Iraq encabezó la oposición al Comentario General 20 en representación del grupo árabe y pidió que fuera eliminado, porque en él se abordan «conceptos controvertidos» sobre «educación sexual» e «identidad de género». El delegado de Iraq enfatizó que era «primordial dejar en claro que los acuerdos internacionales no deben ser interpretados de manera extraña».
Finlandia, principal proponente de la resolución, aseguró que se sentía desilusionada por el intento del grupo árabe de enmendar el texto y porque éste no respetaba la decisión del Tercer Comité. El país nórdico declaró que el pedido de eliminar la referencia al Comentario 20 era «un fuerte signo de desconfianza respecto del trabajo experto del comité».
Las objeciones
La crítica a esta interpretación proviene del hecho en que en ningún documento de la ONU se considera la «identidad de género» y la «orientación sexual» como elementos de no discriminación. Por otro lado, dichos términos podrían ser utilizados para coartar las libertades de expresión, religiosa y de conciencia, así como también las leyes de matrimonio y los planes de estudio de las escuelas. Ya hubo casos en Suecia y Canadá en los que miembros del clero fueron llamados a comparecer ante comisiones de derechos humanos por censurar el comportamiento homosexual.
La votación arrojó un resultado de 76 votos a favor de la eliminación de la referencia, 72 en contra y 26 abstenciones. Quienes más respaldaron la supresión fueron las naciones árabes y africanas, mientras que la oposición estuvo principalmente representada por los europeos. La votación fue tan reñida que se cree que la «identidad de género» y la «orientación sexual» seguirán sacudiendo a la ONU. |